
Después de muchos días de ausencia de mi misma, vuelvo a disfrutar de mis veinte minutos de madrugada en el coche y la luna está llena otra vez.
Llevo como compañía una emisora, música de los ochenta:
“No pensarías que iba a marcharmecon las manos vacías por ti…No me acostumbro a perder,pero juego por placer,y es el juego,el que me da la vida”Y los ojos sensuales y provocadores de Miguel me acompañan un rato. Hay personas en este mundo que desprenden una sensualidad especial, o que provocan nuestro morbo, sin ser especialmente bellos, ni poseer un cuerpo espectacular, sentimos que emanan una sexualidad marcada.
Siempre creí que la fuente estaba en ellos, pero quizá solo es una sensación nuestra particular y a otras personas no les produce el mismo efecto, podríamos decir que nuestra química reacciona en relación a unos parámetros específicos, la mirada de una persona nos produce un efecto,...
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