
Junto al helecho, profundo y a la sombra,
allí encontré a la duendecilla.
Vestida de telarañas de seda y flores
allí entretenía las horas,
aguardando la oscuridad.
Sobre el suave musgo verde junto a ella,
yacía un niño envuelto en un plumon,
su piel era suave y el cabello como la medianoche,
la señora observaba la llegada del atardecer,
aguardando la oscuridad.
En silencio, me senté junto a ella
esperando encontrar unas palabras
en mi mente dormida y asombrada.
Dijo la señora: "Es muy amable
al aguardar la oscuridad junto a mi"
¿Os habeis extraviado? le pregunté a la señora,
¿Es esta vuestra casa, este sombreado helechal?
¿Vendrán otros con las estrellas y la Luna?
Ella tan solo sonrió, comenzó a canturrear
para el niño duende.
El niño dormia. La señora me contó
la magia profunda de la Tierra y el mar.
Susurró conjuros, poderosos y antiguos.
Utilizadlos bien-dijo ella- Demostrad arrojo
al hacer sort...
(... continúa)Etiquetas: duendes, helecho, anillo, niño