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Zdzislaw Beksinski

Zdzislaw Beksinski

"No es un miedo al vacío, si no al sufrimiento"
Descansa en paz, Zdzislaw Beksinski

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Lady Spring

Lady Spring

La imaginem arribant de nit, silenciosa, com un sospir. Amb un vestit vaporós, una corona de flors al cap, les mans esteses als seus costats, descalça i blanca com la neu.
La imaginem jove, flor entre les flors, deixant anar amb seu alè un aroma dolç, els seus peus el color verd, les mans espurnes de capoll en flor que reparteix a dojo.
Jo no l’he imaginada, avui la he flairat a l’aire, he sentit l’escalfo suau del sol i per primer cop des que van florir els ametllers no he tingut por de veure les seves flors caure al terra congelades. Si senyors, Dama Primavera s’acosta. I s’acosta ràpidament, oficialment el dia vint-i-un de Març deixarem enrera l’hivern, amb una mica de sort també deixarem enrera les fastigoses mitges, els abrics, bufandes i la resta de parafernalia que el fred ens obliga a posar-nos al damunt.
Ja ens imaginem lluint cama, la roba suau i lleugera, sense mànigues, el ventet suau i flairós fent voleiar els cabells al voltant del cap, les llargues passejades admirant la natura, les tardes més llargues, més temps per a nosaltres, per sortir amb els nens, per seure al balcó i mirar el mon. Benvinguda Dama Primavera.

Words

Words

Un día te recordaré, para darme cuenta de que te he olvidado.

Regrets

Regrets

Después de muchos días de ausencia de mi misma, vuelvo a disfrutar de mis veinte minutos de madrugada en el coche y la luna está llena otra vez.
Llevo como compañía una emisora, música de los ochenta:

“No pensarías que iba a marcharme
con las manos vacías por ti…
No me acostumbro a perder,
pero juego por placer,
y es el juego,
el que me da la vida”

Y los ojos sensuales y provocadores de Miguel me acompañan un rato. Hay personas en este mundo que desprenden una sensualidad especial, o que provocan nuestro morbo, sin ser especialmente bellos, ni poseer un cuerpo espectacular, sentimos que emanan una sexualidad marcada.
Siempre creí que la fuente estaba en ellos, pero quizá solo es una sensación nuestra particular y a otras personas no les produce el mismo efecto, podríamos decir que nuestra química reacciona en relación a unos parámetros específicos, la mirada de una persona nos produce un efecto, el movimiento de una cadera, una voz… vemos en ellos algo que nos produce una reacción sexual, eléctrica, reaccionamos a una visión.
¿Pero que ocurre cuando el objeto de atracción no es visible? Me refiero en nuestras relaciones tan actuales, como son las de Internet. ¿Qué nos hace relacionarnos con unas personas y no con otras? ¿Qué es lo que despierta nuestro interés especifico por una persona, llegando incluso a provocar la misma reacción química? Se podría decir que el juego está en las palabras, pero tampoco seria muy acertado puesto que las mismas palabras, escritas por otra persona, no son capaces de despertarnos el interés. No hay entonación, no hay una voz, no hay una mirada y sin embargo sigue sucediendo, acaso nuestra imaginación o nuestro deseo ponga en esas palabras escritas una sensualidad o un morbo que no tienen, quizá están escritas en el momento adecuado en que somos más receptivos a que nos provoquen una ensoñación o quizá sea solo que nuestra mente nos juega una mala pasada…

Elizabeth

Elizabeth

Estirada al llit, amb els ulls tancats, intenta resseguir les paraules que retrunyen al seu cap, punyents.
_ La teva cama ja no hi es, encara que la pots sentir, ja no hi es.
Obre els ulls i mira el lloc on hauria d’estar el seu peu, sota els llençols blancs i estirats un buit, mou els dits, sent com mou els dits, però el llençol continua pla i quiet, no hi es, la teva cama ja no hi es, per més que encara puguis sentir-la.
_Sé que penses, que no es just tenir la sensació si la cama no hi es, amb el temps t’hi acostumaràs.
Torna a tancar els ulls, si els manté oberts no podrà impedir que les llàgrimes surtin i no pensa pas plorar, no davant de ningú. Mantindrà els ulls tancats i així pensaran que dorm i potser les veus callaran, i potser marxaran i podrà plorar i cridar i... destapar el llençol i mirar.
Poc a poc rera les parpelles tancades van sorgint colors, formes, les veus s’escolten llunyanes, s’endormisca i es veu a la barra d’exercicis, plié, reconeix la música, battement tendú, amb la ma aferrada a la barra se sent ferma, inamovible, battement dégagé, l’olor de la sala tan familiar la fa somriure, battement fondú, les papallones de la música van pujant per l’estómac, adagio, unes espurnes de pols s’enlairen fins un raig de sol i ballen al mateix so.
Una ma la treu del somni, es l’hora de la medicació.

Seu cansada a la vora del llit, a caminat amb la nova cama tot el matí per una cinta, l’hi fa mal la pròtesi, els cabells negres y llargs cauen fins al genoll mentre va descordant les corretges, rumia el fet de tornar aprendre a caminar, ella que era lleugera com l’aire dansant, àuria de recordar mes sovint que ja no ballarà més, per endurir el cor i que no salti la llàgrima.
A de pensar en els estudis, en el futur, en un marit, fills...un marit? Qui la voldrà ara sense una cama? quin noi es fixarà en ella? I per fi, sola, amb la pròtesi aferrada entre els braços la llàgrima cau.
_Tens catorze anys, ets molt maca, es clar que els nois et miraran!! A més el que t’hagi d’estimar ho farà amb cama o sense, no t’has de preocupar.
Però la preocupa, encara que sa mare cregui que son burrades, porta tres dies amb anàlisis i proves, i si tot surt bé demà la deixaran marxar per fi de l’hospital, llavors vindrà la prova més dura, tornar a l’escola, tornar a veure a la gent, sentir-se com un animaló estrany sota les seves mirades i els nois...

_Les proves indiquen una metàstasi avançada als pulmons, operarem de seguida i començarem amb quimioterapia, però el diagnòstic no es gens bo.
La mare, abraçada a la seva germana, plora tot sortint de l’habitació amb el metge.
Poc a poc seu a la cadira, recordant de fer força amb el taló per doblegar el genoll de la pròtesi, mira la bossa preparada i sense tancar que te a sobre el llit, una cinta rosa de les sabatilles sembla voler escapar, ja no queden llàgrimes.

La maquina de los sueños

La maquina de los sueños

I only want 2 see u laughing in the purple rain
Purple rain, purple rain
I only wanted 2 see u bathing in the purple rain.
Prince.

Llegaron a nuestro mundo a bordo de naves futuristas, contactaron con nuestros lideres y nos ofrecieron su amistad, afirmaron traer la felicidad para nuestra civilización, una nueva visión, un nuevo comienzo.
Nos hablaron de sus mundos, llenos de paz espiritual y progreso, de cómo cambiaron sus vidas con un gran descubrimiento, una maquina para crear sueños. No pedían nada a cambio, habían viajado por muchos mundos y en todos los que fue posible dejaron su legado, una nueva paz, unos nuevos valores, una felicidad, sueños realizados i mundos mejorados.
Nadie más necesitado que el ser humano de esa maquina, aceptamos su ofrecimiento. En poco tiempo cada rincón del planeta, desde los países ricos a los mas pobres, disponía de maquinas creadoras de sueños, solo había que sentarse y colocar la mano dentro, un pequeño chip, como un parche, se adhería en ella y se cargaba en segundos con los datos de nuestros sueños más profundos, nuestros anhelos más secretos, nuestras necesidades más concretas, luego solo había que vivir ese sueño. No eran nuestros sueños conscientes, aquellos que anhelamos despiertos, la fortuna, la fama, ser bellezas, eran aquellos sueños que ni nosotros mismos conocemos, los inconscientes, los ocultos. Al salir a la luz y ser realizados nos daban una felicidad suprema.
Pronto el mundo empezó a cambiar, las guerras ya no tenían sentido, el odio ya no era necesario, la soledad ya no existía, mirábamos un amanecer nuevo de los sentidos, dejábamos que la lluvia besara nuestra piel, recordábamos jugar con el barro, correr por las calles dando patadas a una chapa, nuestro trabajo tenia un nuevo significado, nuestras vidas tenían un sentido.
Si no más bien hasta que el chip se deterioraba y caía de nuestras manos, cuarenta y dos días era el termino de la felicidad, el sueño terminaba, en tres días más la sensación desaparecía. La necesidad de volver al sueño nos hacia volver una y otra vez a la maquina en busca de lo perdido.
Ellos no lo comprendieron, las otras civilizaciones que habían visitado después del primer implante conservaron dentro de si la sensación , el sueño, la felicidad. Los humanos no lo conseguíamos retener, dependíamos de la maquina como de una droga, sin ella nuestro sueño se desvanecía y con ello volvía una realidad desagradable, el odio, la frustración, la soledad del alma, la muerte de los sentidos.
Una noche recogieron sus maquinas y se marcharon, en silencio, para que no intentáramos impedírselo. Dejaron una infinita tristeza, un odio exacerbado, nos volvimos los unos contra los otros, los que aun conservaban su sueño fueron masacrados, perseguidos por las calles, señalados y descubiertos uno a uno hasta acabar con ellos, acabamos con la nueva civilización y con la vieja, solo dejamos ruinas de nuestro mundo.
Solo querían darnos lo que ellos tenían.

Canción de cuna para una luna

Canción de cuna para una luna

En la luna vive una mujer gris,
pisa aquí, pisa allá,
en la luna habita el huracán
pisa aquí, pisa allá,
en la luna mora una crueldad,
pisa aquí, pisa allá,
en la luna reside la hermana,
pisa aquí, pisa allá,
en la luna anida el escorpión,
pisa aquí, pisa allá,
en la luna se refugia una estrella,
no pises aquí, no pises allá,
que la vas a despertar.

Sóc hostatge de les paraules.
¡Quant més plaent m'era la ignorància!

No eres nadie...

No eres nadie...

No eres nadie...no eres nada...
Impulsos eléctricos, ceros y unos, en un paquete perdido por la red...

Montsegur (El Grial)

Montsegur (El Grial)

Un perro asilvestrado hociqueaba entre las cenizas en busca de restos que devorar, un solitario buitre planeaba en la cumbre de la fortaleza arrasada. En los restos del campamento encontró un poco de comida, rancia y medio podrida, pero su hambre pudo con ella. No le hacia falta subir hasta el castillo para saber que no quedaba nada, ligeras volutas de humo seguían ascendiendo desde las ruinas, en el prado, el negro rescoldo de las enormes piras parecía un pozo sin fondo. Los que no habían sido quemados en ellas, se dispersaron por los cuatro puntos cardinales sin mirar atrás.
Ahora sabia que no volvería a ver a su madre, el humo se había llevado su alma.
Volvió al bosque, pasó varios días andando sin rumbo, durmiendo entre matojos o debajo de un árbol, helada de frío, sin comer ni beber, su mente seguía en Montsegur. La última nevada de marzo empezó mientras aun dormía, soñaba, veía a su madre, con sus manos enrojecidas por el trabajo y el frío entregarle el paquete y la carta, oía su voz claramente como si nunca se hubiera apartado de su lado, las cuevas de Ornolac, ve a las cuevas, allí estarás segura, allí el tesoro estará seguro.
Despertó helada y cubierta de nieve, sus pies estaban azules y no los sentía, aun así se obligo a sacar las pocas fuerzas que le quedaban para levantarse y andar, ahora tenia un objetivo.
La sorprendió la noche cerca de las cuevas y tuvo que esperar al amanecer para subir por entre las rocas y matojos, los pinos ocultaban las entradas a la vista y había que conocer bien el lugar para saber por donde subir y encontrarlas, a oscuras hubiera sido imposible. Tardó casi todo el día en llegar a la primera cueva, se desplomó nada más entrar, su cuerpo estaba al limite y su mente también.
La despertó un ligero rumor al fondo de la cueva, un chapoteo, tanteando la pared avanzó hasta el fondo, el suelo tenia una inclinación, estaba bajando, pasó por estrecho corredor y salió a otra sala, no podía ver nada, pero tuvo la sensación de que era mas grande que la primera. Decidió seguir la pared de la derecha, sus pies resbalaban a veces y otras tenia que apartarse de la pared por que algo le impedía seguir, de pronto sus dedos tocaron algo frío y húmedo y se estremeció retirando la mano rápidamente, su mente tardó en darse cuenta que había tocado agua.
Intentó recoger el agua con las manos, luego llegar con la boca, pero un saliente de roca se lo impedía, su desesperado cuerpo necesitaba esa agua para sobrevivir, abrazó el objeto que llevaba debajo de la ropa como tantos días llevaba haciendo, entonces se dio cuenta que allí estaba la solución, lo sacó de debajo la camisa y empezó a desenvolver el paquete, la carta sellada cayó al suelo pero ella no la vio. Tanteando colocó el recipiente sobre la cornisa donde repiqueteaba el agua, lo más cerca que pudo para que se fuera llenando, al contacto con la primera gota una suave luz envolvió el cáliz y a medida que se llenaba la luz fue haciéndose más intensa. Ahora distinguía el lugar donde estaba, se revelaban a sus ojos las bellezas ocultas de la cueva, los suaves colores desde el crema al rosado de las estalactitas, las formas sinuosas y bellas que el agua les había ido conformando, casi una catedral con columnas torneadas surgiendo del suelo, un marco muy digno para el tesoro de Montsegur.
El cáliz rebosaba en su mano temblorosa, bebió, sabia a tierra y musgo, dulce, fría.

Cuentan los viejos del lugar, que en las cuevas de Ormolac está escondido el tesoro de los Cataros de Montsegur, el Santo Grial, muchos son los que lo han buscado, pero el tesoro sigue escondido a los ojos humanos.

Montsegur (El prado de los quemados)

Montsegur (El prado de los quemados)

Tenia hambre, encogida entre dos rocas se estremecía cada vez que retumbaba en el bosque la caída de un árbol. El sol estaba bajo cuando se hizo el silencio.
Descargaron los carros en mitad del prado, colocaban los troncos para formar grandes hogueras, con la destreza que da la practica, partiendo los más grandes en el mismo lugar. Trabajaron hasta bien entrada la noche, el obispo quería empezar los juicios al amanecer.
Con el frío de la madrugada en los huesos bajaron a las gentes de Montsegur hasta el claro, donde habían dispuesto una mesa para el obispo y demás religiosos, los caballeros cruzados marchaban a caballo a los dos lados de las casi quinientas personas que quedaban despues del asedio. La tropa procedió al saqueo de Montsegur con una fiereza innombrable, en busca del supuesto tesoro de los cataros, escondido allí.
Despertó tiritando de frío, sedienta, quería a su madre, le dolía en la espalda donde una piedra se había clavado toda la noche. Recordaba que había saltado un riachuelo en su huida la tarde anterior, con los pies pesados caminó hasta encontrarlo y apagar la sed con el agua helada y clara que saltaba murmurando entre las piedras, casi invisible en algunos puntos por la hierba y los matojos.
Tenia miedo de volver hasta el castillo, pero algo la impelía en esa dirección, la esperanza de encontrar a su madre buscándola en la linde del bosque.
La visión fue incomprensible para ella, casi dio un paso fuera de la espesura al ver a toda su gente reunida en el prado, el movimiento de un caballo que su jinete con armadura no pudo controlar la devolvió a la realidad haciéndola retroceder. Se sentó entre unos arbustos que le permitían una buena vista y se dispuso a esperar, si aquello era la rendición de la que su madre le hablaba quizá vendría pronto a buscarla y entonces ya no tendría que cumplir su misión. El sol de medio día la adormeció, cansada de ver pasar gente por delante de aquellos caballeros de púrpura, unos eran apartados a un lado, los demás seguían a dos caballeros hasta el corro que estaban formando en la pradera.
El humo se metió por su nariz haciendo que se sobresaltara, las hogueras habían sido encendidas a media tarde, más de doscientas personas fueron quemadas en ellas, hasta bien entrada la noche se seguía quemando gente, el olor de la carne quemada era insoportable, las rachas de viento llevaban el humo y el hedor hasta ella. Poco a poco sus ojos fijos en las piras dejaron de ver las caras, su mente buscó refugio en el último verano que su hermana corrió con ella por el bosque, en la humedad de la hierba bajo sus pies, en la risa y en las carreras campo a trabes, las trenzas de su hermana al viento, sus ojos violeta, su mano blanca ofreciéndole una manzana, su hermana que moriría en los primeros días de agosto con la cara escarlata por la fiebre.

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Montsegur

Montsegur

Bajo la luz de la luna, metida en un cesto de mimbre, la habían descolgado por la pared vertical hasta un saliente, desde el que pudo descender como un monito por el terraplén hasta el bosque. Desde las almenas su madre la vio alejarse agachada hasta los primeros árboles, allí se volvió a mirar atrás con los ojos anegados por las lagrimas, sin ver mas que el negro castillo alzado en la cima, mas aterrador a la luz de las hogueras que desde el valle iluminaban esa fortaleza inexpugnable, que al día siguiente se rendiría irremediablemente a los cruzados. Buscó refugio debajo de unos matorrales sin alejarse demasiado de la linde del bosque, su madre le había prometido que iría a buscarla por la mañana, cuando todo hubiera terminado. Los sonidos del bosque eran aterradores, pero no tanto como los gritos de la batalla que llevaba meses escuchando y que llegaban ahora hasta ella amortiguados por la distancia, el cerco se extendía por el valle en la parte delantera del castillo, ella había descendido por el acantilado que defendía en sus tres cuartas partes la fortaleza de Montsegur.
Entre su ropa, bien escondido, llevaba el objeto envuelto en un trapo que su madre le había entregado y un pergamino lacrado con el sello de Dama Esclarmonda. Poco a poco sus parpados comenzaron a pesar y se quedó dormida abrazada al objeto bajo su ropa.
No pudo ver las sombras que se deslizaron en silencio hasta casi el mismo punto donde ella había descendido y que lentamente empezaron a ascender por la pared hasta el castillo, llegaron a la cima en la “hora entre horas” cuando el sol aun no a despertado y la luna a desaparecido del firmamento. Los vigías medio adormilados fueron masacrados antes de poder dar la alerta. La lucha en el recinto fue cruenta y hasta casi media mañana los asediados resistieron su embestida, casi sin armas, famélicos y cansados, los caballeros fueron cayendo hasta la rendición.
Entraron los cruzados a caballo, con la legación papal al frente, clérigos orondos y satisfechos, les seguían a pie toda una caterva de presidiarios sacados de las mazmorras francesas, con promesas de remisión de sus pecados y del botín les habían llevado a esta cruzada que se había convertido en una carnicería.

Despertó sobresaltada por el silencio, el sol estaba alto desde hacia rato, entre sollozos contenidos llamaba a su madre bajito, espiaba por debajo el matorral buscándola, pero allí no había nadie, al final salió de su escondrijo y comenzó a caminar entre los árboles, seguía un camino entre los matorrales más espesos que solo conocían los niños del lugar, allí había jugado a esconderse con su hermana el verano pasado. Fue bordeando el bosque, siguiendo la línea de los arbustos, con las piernas arañadas de la maleza, las lagrimas y los mocos ensuciando su carita morena, sin dejar de abrazar el objeto que llevaba debajo de la ropa, casi como si se abrazara ella misma.
Llagó a la altura del valle y se detuvo, desde aquí solo podía hacer dos cosas, o bien se metía en el bosque alejándose del castillo, o salía a la pradera, a campo descubierto. Había mucho movimiento en el camino del castillo, el campamento de los cruzados empezaba a media pradera y terminaba mucho mas allá del camino.
La sorprendió ver varios carros acercándose hacia ella, venían con ellos unos cuantos hombres a caballo, no vio que detrás de los carros relucían las hachas de los leñadores al hombro, corrió sin mirar atrás hasta la profundidad del bosque.

Invierno

Invierno

“Y si las lágrimas vuelven,
ellas me harán más fuerte”
Luz.

Quiero invernar, en el silencio de la oscura noche, en una cueva de tierra húmeda y calida, con olor animal.
Quizás volver el útero materno, diluirme en la nada, ser nada.
Me duele ser quien no soy.

Jo

Jo

Sóc el cadàver d’una papallona negra.

Fotografia nº 20.327

Fotografia nº 20.327

El seu desig era fotografiar l’anima, deixar constància d’una existència del desprès. Era una obsessió que va començar de molt nen, amb la primera camera fotogràfica que el pare l'hi va regalar un Nadal. Les primeres fotografies eren familiars i d'alguna curiositat del jardí, del gos, alguna flor...
Llavors va morir l'avi Manel i van viatjar fins al poble a l'enterrament, l'avi no s’havia fotografiat mai, i l'avia l'hi va demanar que en fes una foto per recordar-lo, al mateix moment que va disparar la camera va sentir un neguit al fons del cor. La foto revelada no tenia vida, els ulls tancats de aquell home, que ell tan bé coneixia, ja no el miraven, la boca desdentada no tenia un somriure i el color era esmorteït. Va buscar l'anima que animava aquell cos, però allà no hi era. Va decidir, als deu anys, dedicar la seva fotografia a l'anima.
Amb els anys va recorre pobles i ciutats, llocs del mon on no hi havia petjada civilitzada, sempre buscant aquella persona que s'estava morint o acabava de morir per fotografiar l'anima. Amb el temps, les seves cameres van anar canviant, va treballar de fotògraf per algunes revistes per poder viatjar i continuar amb la seva afecció, desprès es va fer corresponsal de guerra. Una bona feina deia ell, em paguen per fer el que desitjo i no em falten clients a diari.
Portava a la butxaca una llibreta gruixuda, de tapes negres i rebregades, allí anotava cada fotografia personal que feia, a part de les de la feina, en contava al seu haver més de vint mil, però a cap d'elles havia aconseguit captar l'anima de ningú, ni amb filtres, ni provant diferents llums, ni amb flash, ni sense, l'anima fugissera es negava a ser plasmada en un paper.
Aquella nit, a l’Afganistan, els trets van ressonar més a prop de l'hotel dels reporters, ja havien sopat i prenien l'ultima copa al bar, a prop de la mà, com sempre, restava la camera carregada i a punt, els companys no comprenien aquest tret característic seu. No va poder resistir la temptació, va carregar el flash i va sortir a la foscor del carrer, a fer l'última fotografia del dia. Mai sortien per la porta principal, era perillós, els franctiradors s'apostaven a les finestres de l'edifici del davant, però era nit tancada ja, acotxat va córrer fins a la cantonada del carrer sense llums. La il•luminació del carrer principal era escadussera, però va distingir un cos prop d'un tanc destrossat, no se sentien més trets, es va aixecar una mica i va alçar la camera, el dolor al pit el va sorprendre, la camera va relliscar de la mà i va caure a terra al mateix moment que una llum el cegava, no va sentir re.
La seva germana va rebre el taüt a l'aeroport, el funeral va ser senzill.
Entre les seves pertinences, que les autoritats l'hi van entregar, estaven la camera i la llibreta, el carret encara era dins. L'última fotografia va sorprendre a tothom, la camera havia copsat l'instant de la mort del fotògraf, a mitja caiguda, amb els ulls encara oberts. Rera seu, com si de la pròpia ombra es tractes, una doble imatge d'ell mateix, dret, mirant la seva caiguda i la de la camera.

La princesa Sac-Nicté, leyenda Maya

La princesa Sac-Nicté, leyenda Maya

Todos los que han vivido en la tierra del Mayab, han oído el dulce nombre de la bella princesa Sac-Nicté, que significa Blanca Flor.
Era ella como la luna alta y quieta en las noches tranquilas. Y era graciosa como la paloma torcaz de dulce canto y clara y fresca como las gotas de rocío. Bella era como la flor que llena el campo de alegría perfumada, hermosa como la luz del sol que tiene todos los colores y suave como la brisa, que lleva en sus brazos todas las canciones.
Así era la princesa Sac-Nicté, que nació en la orgullosa ciudad de Mayapán, cuando la paz unía como hermanas a las tres grandes ciudades de la tierra del Mayab; cuando en la valerosa Mazapán y en la maravillosa Uxmal y en Chichén Itzá, altar de la sabiduría, no había ejércitos, porque sus reyes habían hecho el pacto de vivir como hermanos.
Todos los que han vivido en el Mayab han oído también el nombre del príncipe Canek que quiere decir Serpiente Negra.
El príncipe Canek era valeroso y tenaz de corazón, cuando tuvo tres veces siete años fue levantado a rey de la ciudad de Chichén Itzá. En aquel mismo día vio el rey Canek a la princesa Sac-Nicté y aquella noche ya no durmió el valeroso y duro rey. Y desde entonces se sintió triste para toda la vida.
Tenia la princesa Sac-Nicté tres veces cinco años cuando vio al príncipe Canek que se sentaba en el trono de Itzá, tembló de alegría su corazón al verlo y por la noche durmió con la boca encendida de una sonrisa luminosa. Cuando despertó, Sac-Nicté sabía que su vida y la vida del príncipe Canek correrían como dos ríos que corren juntos a besar el mar.
Así sucedió y así cantan aquella historia los que la saben y no olvidan.

El día en que el príncipe Canek se hizo rey de los Itzaes, subió al templo de la santa ciudad de Itzmal para presentarse ante su dios. Sus piernas de cazador temblaban cuando bajó los veintiséis escalones del templo y sus brazos de guerrero estaban caídos. El príncipe Canek había visto allí a la princesa Blanca Flor.
La gran plaza del templo estaba llena de gente que había llegado de todo el Mayab para ver al príncipe. Y todos los que estaban cerca vieron lo que pasó. Vieron la sonrisa de la princesa y vieron al príncipe cerrar los ojos y apretarse el pecho con las manos frías.
Allí estaban también los reyes y los príncipes de las demás ciudades. Todos miraban, pero no comprendieron que desde aquel momento las vidas del nuevo rey y de la princesa habían empezado a correr como dos ríos juntos, para cumplir la voluntad de los dioses altos.
Y eso no lo comprendieron. Porque hay que saber que la princesa Sac-Nicté había sido destinada por su padre, el poderoso rey de Mayapán, para el joven Ulil, príncipe heredero del reino de Uxmal.
Acabó el día en que el príncipe Canek se hizo rey de Chichén Itzá y empezaron a contarse los treinta y siete días que faltaban para el casamiento del príncipe Ulil y la princesa Sac-Nicté.
Vinieron mensajeros de Mayapán ante el joven rey de Chichén Itzá y le dijeron:
_Nuestro rey convida a su amigo y aliado para la fiesta de las bodas de su hija.
Y respondió el rey Canek con los ojos encendidos:
_Decid a vuestro señor que estaré presente.
Y vinieron mensajeros de Uxmal ante el rey Canek y le dijeron:
_Nuestro príncipe Ulil pide al gran rey de los Itzaes que vaya a sentarse a la mesa de sus bodas con la princesa Sac-Nicté.
Y respondió el rey Canek con la frente llena de sudor y las manos apretadas:
_Decid a vuestro señor que me verá ese día.
Y cuando el rey de los Itzaes estaba solo, mirando las estrellas en el agua para preguntarles, vino otra embajada en mitad de la noche. Vino un enanillo oscuro y viejo y le dijo al oído:
_La Flor Blanca está esperándote entre las hojas verdes, ¿vas a dejar que vaya otro a arrancarla?
Y se fue el enanillo, por el aire o por debajo de la tierra, nadie lo vio más que el rey y nadie lo supo.

En la grande Uxmal se preparaba el casamiento de la princesa Blanca Flor y el príncipe Ulil, de Mayapán fue la princesa con su padre y todos los grandes señores en una comitiva que llenó de cantos el camino.
Más allá de la puerta de Uxmal salió con muchos nobles y guerreros el príncipe Ulil a recibir a la princesa y cuando la vio, la vio llorando.
Toda la ciudad estaba adornada de cintas, de plumas de faisán, de plantas y de arcos pintados de colores brillantes. Y todos danzaban y estaban alegres, porque nadie sabia lo que iba a suceder.
Era ya el día tercero y la luna era grande y redonda como el sol, era el día bueno para la boda del príncipe, según la regla del cielo.
De todos los reinos, de cerca y de lejos, habían llegado a Uxmal reyes e hijos de reyes y todos habían traído presentes y ofrendas para los nuevos esposos. Vinieron unos con venados blancos, de cuernos y pezuñas de oro, otros vinieron con grandes conchas de tortuga llenas de plumas de quetzal radiante. Llegaron guerreros con aceites olorosos y collares de oro y esmeraldas, vinieron hombres músicos con pájaros enseñados a cantar como música del cielo.
De todas partes llegaron embajadores con ricos presentes; menos el rey Canek de Chichén Itzá.
Se le esperó hasta el tercer día, pero no llegó ni mandó ningún mensaje, todos estaban llenos de extrañeza y de inquietud, porque no sabían, pero el corazón de la princesa sabía y esperaba.
En la noche del tercer día de las fiestas se preparó el altar del desposorio y el gran señor de los Itzaes no llegaba, ya no esperaban los que no sabían.
Vestida está de colores puros y adornada de flores la princesa Blanca Flor, frente al altar, y ya se acerca el hombre al que se a de ofrecer por esposa. Espera Sac-Nicté, soñando en los caminos por donde ha de venir el rey en quien a puesto su corazón, espera la flor blanca del Mayab, mientras Canek, el rey triste, el joven y fuerte cazador, busca desesperado en la sombra el camino que ha de seguir para cumplir la voluntad de arriba.
En la fiesta de las bodas de la princesa Sac-Nicté con el príncipe Ulil, se esperó tres días al señor de Chichén Itzá que llegara. Pero el rey Canek llegó a la hora en que había de llegar.
Saltó de pronto en medio de Uxmal, con sesenta de sus guerreros principales y subió al altar donde ardía el incienso y cantaban los sacerdotes, llegó vestido de guerra y con el signo de Itzá sobre el pecho.
_¡Itzalán! ¡Itzalán! _ gritaron como en el campo de combate.
Nadie se levantó contra ellos, todo sucedió en un momento, entró el rey Canek como el viento encendido y arrebató a la princesa en sus brazos delante de todos. Nadie pudo impedirlo, cuando quisieron verlo ya no estaba allí. Solo quedó el príncipe Ulil frente a los sacerdotes y junto al altar. La princesa se perdió a sus ojos, arrebatada por el rey, que pasó como un relámpago.
Así acabaron las fiestas de las bodas; mas pronto roncaron las caracolas y sonaron los címbalos y gritó por las calles la rabia del príncipe Ulil para convocar a sus guerreros.
Había ido el rey Canek desde su ciudad de Chichén hasta la grande Uxmal, sin que nadie lo viera. Fue por los caminos ocultos que hay horadados en la piedra, por debajo del suelo, en esta santa tierra de los mayas, estos caminos se ven ahora de vez en cuando, antes sólo los conocían aquellos que debían conocer. Así llegó sin ser visto el rey Canek para robar a la tórtola dulcísima, al rayo de luna de su corazón.
Pero ya se afilan las armas otra vez en el Mayab y se levantan los estandartes de guerra. ¡Uxmal y Mayapán se juntan contra el Itzá!
¡Ah! La venganza va a caer sobre Chichén, que está débil y cansada del suave dormir y de los juegos alegres. Por los caminos hay polvo de marchas y en los aires hay gritos y resuenan los sonoros címbalos y truena el caracol de guerra. ¡Que va a ser de ti, ciudad de Chichén, débil y dormida en la felicidad de tu príncipe!

He aquí como los Itzaes dejaron sus casas y sus templos de Chichén y abandonaron la bella ciudad recostada a la orilla del agua azul. Todos se fueron llorando, una noche, con la luz de los luceros, todos se fueron en fila, para salvar las estatuas de los dioses y la vida del rey y de la princesa, luz y gloria del Mayab.
Delante de los hijos de Itzá iba el rey Canek, caminando por senderos abiertos en medio de los montes, iba envuelto en un manto blanco y sin corona de plumas en la frente, a su lado iba la princesa Sac-Nicté, ella levantaba la mano y señalaba el camino y todos iban detrás.
Un día llegaron a un lugar tranquilo y verde, junto a una laguna quieta, lejos de todas las ciudades y allí pusieron el asiento del reinado y edificaron las casa sencillas de la paz. Se salvaron así los Itzaes por el amor de la princesa Sac-Nicté, que entró en el corazón del último príncipe de Chichén para salvarlo del castigo y hacer su vida pura y blanca.
Solitaria y callada quedó Chichén Itzá en medio del bosque sin pájaros, porque todos volaron tras la princesa Sac-Nicté.
Llegaron a ella numerosos y enfurecidos los ejércitos de Uxmal y Mayapán y no encontraron ni los ecos en los palacios y en los templos vacíos. La ira puso entonces el fuego del incendio en la hermosa ciudad y Chichén Itzá quedó sola y muerta como está hoy, abandonada desde aquel tiempo antiguo, junto al agua azul del ceñote de la vida. Quedó sola y muerta, perfumadas sus ruinas de un aroma suave que es como una sonrisa o una blanca luz de luna.
En la primavera brota la flor blanca en el Mayab y adorna los árboles y llena el aire de suspiros olorosos. Y el hijo de la tierra maya la espera y la saluda con toda la ternura de su corazón y su voz recuerda al verla el nombre de la princesa Sac-Nicté.

Galaxis

Galaxis

Vaga eternamente en la nada, está sumergido en su interior desde hace cientos de años, en un estado de letargo autoinducido, cansado de explorar inútilmente miles de planetas. Al inicio de su viaje cada mundo nuevo era un reto, una esperanza, una posibilidad, poco a poco el desanimo fue apoderándose de su frío corazón, dejó que la máquina explorara por él, mandó sondas a los mundos que le parecieron más interesantes, pero el vacío y la monotonía fueron superiores a su ánimo.
Profundamente en el centro de su mente está gravado un sonido, a su alrededor a creado un laberinto que recorre despacio, parándose cada pocos metros a crear una ilusión, un momento, revive cosas, las plasma, las modela, crea espacios y los destruye. Su cuerpo sobrevive conectado a la máquina.
El silencio, el hermoso silencio que mantiene su éxtasis, no desea crear sonido, se mantiene apartado del único sonido de su mente, lejos, por el laberinto, sin buscar el camino.
Tiene guardado en un lugar especial del laberinto sus esbozos de planetas, aquellos que le entretuvieron al principio, pequeños placeres que se permitió de la imaginación, mundos creados a partir de sus deseos, abandonados por la duda de la realidad.
En este recodo la recordará a ella, le creará un jardín donde los cristales de hielo formen estrellas relucientes, con carámbanos alzándose en tortuosa danza, con un manto de nieve suave donde sus pies corran ligeros, esculpirá en hielo un lecho para ella. Sabe bien que no debería, le entristece, no tiene vida, gira la esquina y sigue su camino, que solo está.
A veces se sienta en una esquina y cierra los ojos, el tiempo aquí no existe, el espacio puede ser infinito o reducido como su mente, ya no distingue si es un pensamiento de su mente o es una mente dentro de otra mente, no le importa.
Se desliza una suave ondulación por su no existencia, una vibración lenta, casi imperceptible, que atraviesa las paredes de su laberinto, que le impele a correr, a alejarse, el miedo le lleva a donde no quiere ir, al centro del laberinto, al dolor, al sonido, al sonido, al sonido…y despierta al sonido.
No puede abrir los ojos pero sabe que está despierto, su cuerpo tardará un tiempo en reaccionar, la máquina aportará los nutrientes necesarios y le inyectará los medicamentos para acelerar sus músculos y su corazón, su respiración esta casi normalizada. Su mente analiza, algo a sucedido para que se dispare la alarma de la máquina penetrando hasta el centro de su mente, tiene que abrir los ojos.
Una negrura total, poco a poco los colores y las formas aparecen difuminados, desleídos aún, se perfila un cuadrado a su derecha, deslumbra con un destello, cierra los ojos otra vez y espera un poco, lentamente vuelve a abrir los parpados, la visión a mejorado y distingue las formas y colores a la tenue luz de la cámara.
Se desliza su mirada por la consola de mando, todo parece en orden, el silencio es ominoso, le atraviesa, gruñe para romperlo y a su voz se desliza silenciosamente una pared dejando el exterior a la vista. Increíble imagen a sus ojos, galaxias llenas de estrellas, colores nunca vistos. A una orden suya aparece una pantalla que se desliza delante de la panorámica exterior, el buscador se detiene iluminando una parte del espacio y allí, en uno de los extremos de una galaxia, está la razón de su despertar, una estrella, una enana amarilla y supuestamente un planeta con vida a su alrededor.

Pare Nostre

La llum decandeix cap a l’oblit,
es l’àpat que em fa falta,
carretera avall d’una misèria,
la ma destria la llegum.

Xipollejo a l’herba infant,
joia al feix de llenya,
l’albada,
blanca i somorta, m’obre l’ull,
i albiro la falçs noire.

Prego al pa de cada dia,
que negat es cada nit.

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Competència virtual

Competència virtual

Recordo que de joveneta, la meva iaia, em deia sempre que tenia que espavilar-me molt en aquest món, que la competència era molt gran, que estadísticament tocaven set dones i mitja per cada home. Suposo que avui dia la proporció encara serà més dispar, amb el afegit de que, ja no hem de competir només amb el nostre propi sexe, ara competim cada dia més, amb un tan per cent bastant alt del sexe contrari. Desenganyem-nos “senyores” ho tenim magre!!!
Si tenim en compte, que el model “Standard” de dona deu, que ens imposa la societat esta tan allunyat de nosaltres com la terra del sol, per que hem de ser sinceres i reconèixer que no som Angelina Jolie (que més voldríem), llavors la cosa sens posa encara pitjor.
Però no n’hi a prou!! No “senyores”, per si de cas alguna de nosaltres, sortint-se de la norma, tenia alguna possibilitat de sentir-se una mica satisfeta amb el seu cos i amb la seva vida sentimental, ens trobem amb una competència més, a saber:

El país de las tentaciones, viernes 1 de octubre de 2004
NOTICIAS
La chica del póster no existe.
Medio humana, medio vampira, 100% digital, BloodRayne (en la imagen) aparecerá en top-less en el número de octubre de la revista Playboy. Junto a ella, como parte de un sesudo reportaje sobre bellezas de los videojuegos, Mileena (de Mortal Kombat), Nina (de Tekken) o Kurenal (de Red Ninja) posaran ligeras de ropa para la publicación. P.G.R.

Així que ja ho sabeu, ara també ens farà la competència la dona virtual, que a més de estar més bona que nosaltres, entreté una estona més llarga (tan com dura el vídeo joc).

L'espill

L'espill

Fugissera, com una ombra de lluna, no hi ets a l’espill, hi ha una extranya.
Huidiza, como una sombra de luna, no estás en el espejo, hay una extraña.

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