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Leyenda de Midhir y Etain

Leyenda de Midhir y Etain

Escrito está en el “Libro de las invasiones” que Midhir, uno de los Tuatha Dé Danann, señor del Sidh de Bregleith (túmulo del mundo de los muertos), se enamoró de una joven mortal, Etain.
Este amor, provocó los celos de la esposa de Midhir, Fuamnach, que mandó un hechizo a la joven convirtiéndola en un estanque de agua.
A pesar de ser mortal, Etain poseía ciertos poderes sobrenaturales, incluso hechizada podía tararear una canción al oído de Midhir para que se durmiera y también despertarle si se acercaba el enemigo.
Fuamnach, viendo que Midhir se dormía a la orilla del estanque cada noche y que al despertar cada mañana se miraba en el, decidió convertir a Etain en una mosca púrpura y envió un viento mágico que arrastro a la joven lejos de Midhir.
Oenghus, dios del amor, rescató a la joven y la escondió en su palacio del río Boyne. El poder del dios era tan grande que consiguió anular el hechizo y Etain recobró su forma humana.
Pero ella abandonó el palacio para ir en busca de Midhir y de nuevo fue hechizada y arrastrada por el viento mágico, yendo a caer en la copa de vino de la esposa del héroe del Ulster, Edar.
Ésta bebió de la copa y a su tiempo dio a luz a Etain, que inició una nueva vida, sin memoria de la anterior, aunque en realidad tenía mil años.
Midhir pasó esos mil años buscando a Etain, cuando al fin la descubrió, ella era una mujer adulta, casada con el rey de Irlanda. El dios logró que volviera con él por medio de la magia, ingeniándoselas para arrancarle un beso, que hizo que Etain le recordara y volviera a amarlo, escapando los dos juntos convertidos en cisnes.

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Sé de Diablos

Sé de Diablos

Tengo a mis malditos diablos malditos, haciendo una gran fiesta en su caldera preferida. Llaman a la insurrección y al desvarío que ponen la música de fondo, llegan la testarudez y su compañero el orgullo que ponen los farolillos. Han encendido una gran fogata y bailan alrededor cogidos de la mano, tres días enteros. Así no hay manera de dormir. Y no sé cómo pedir perdón.

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Dos

Dos

Has mort la paraula a mig camí de l’oïda i has instaurat un règim de silenci.
L’arma em pessigolleja al clatell.

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Mensaje a la ausencia

Mensaje a la ausencia

Amigo mío:
No sé porqué motivo, hoy tengo necesidad de escribirte.
No espero respuesta, no necesito saber si has leído esta carta. Mis palabras no son para reprocharte tu ausencia, no pienses eso, son para agradecerte todo lo que me diste. Mientras estuviste no me faltó un consuelo, ni una risa y conservo eso en mi corazón, en ese rinconcito especial que compartimos. No sientas preocupación por mi, ni te sientas obligado en nada.
Has de saber qué, después de un año aún hablo contigo, aún me sorprendo pensando “como se reirá Pim cuando le cuente esto”. A veces cuando cometo errores en mi vida, me falta tu sensatez, tu buen humor, para hacerme ver que no merece la pena preocuparme por cosas sin remedio, cuando soy feliz, cuando estoy orgullosa de algo, me falta compartirlo.
No sé porqué hoy, precisamente hoy, he sentido este impulso, como si me llamaras, casi he sentido la necesidad que tenias de mis palabras, o quizás la necesidad era solo mía, no quiero saberlo.
Tengo la esperanza de que seas feliz, que tu vida recorra senderos tranquilos, que tus amigos te aporten sonrisas, que no te falte nada, ni siquiera estas palabras mías que te dicen que te quiero, que eres mi amigo a pesar de la ausencia, que no te olvido, que sigo hablando contigo todos los días.
Nada más hay que pueda decirte, más palabras no devolverían ni una milésima parte de lo que recibí de ti, gracias por ser mi amigo.

Con todo mi cariño,

A.

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Retorn

Retorn

Retornar, intento allargar les hores de la peresa, i els dies també, retornar, la ment em clama, el cos diu no, rutina, estructuració de la vida, hàbits, obligacions. Retornar, negació.

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Al fin !

Al fin !

POR VACACIONES

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Les golfes

Les golfes

He pujat a l’habitacle de la memòria, allà on dormen les aranyes. Les escales grinyolen en protesta de l’abandó. El forat del pany em mira amb la pupil•la negra, pesa la clau a la mà. Un raig de llum acaricia la seda de pols, les espurnes fan pampallugues pujant i baixant la escala del sol. Amuntegament de passat, de vides. Les meves petjades, úniques en aquesta lluna per descobrir, plantaré senyera de dits, però no trencaré la magnificència del moment amb paraules banals. Ensumo olor trista, ensumo infància. Rera la vella Singer, un maniquí vestit de ball amb tela d’aranya, guarnit amb penjolls de temps. Un patí desgavellat i coix em fa l’ullet.

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Isla Tristeza

Isla Tristeza

_ Es la isla de la tristeza... allí no sobrevive nada ni nadie, los ancianos hablan de tesoros escondidos y de magos, pero nadie ha vuelto de ella para contar la verdad, dicen, que quien pisa su suelo, es invadido por una gran tristeza y que a medida que te adentras en la isla, se hace tan poderosa que te lleva a la muerte.
_Desde aquí parece un monstruo dormido, nunca había visto nada igual, su color es tan gris... ni siquiera hay un miserable árbol, solo piedra.
_ Por las noches, extrañas nieblas de colores parecen arrastrarse por la piedra del acantilado y llegan hasta aquí gritos y lamentos espantosos, pero nadie ha tenido el valor de ir hasta allí para averiguar quien, o que, los produce.
_ ¿ Crees que puede vivir alguien allí?
_ Ni las cucarachas amigo mío, a veces se ve nadar a algún animal asustado hacia allí, pero en mitad del lago cambia súbitamente de dirección, como si una pared se interpusiera.

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Desperta

Desperta

Marxarem aquesta tarda, em va dir sobtadament a cau d’orella, mentre les mans pujaven de la cintura als pits en un moviment lent i acariciador. Sentia el seu alè a la nuca com una flamarada ardent. Vaig girar-me amb deliberada lentitud i amb picardia als ulls vaig esbossar un mig somriure tot preguntant si m’enduia pijama o el picardies. Als seus ulls va aparèixer el desig que jo esperava i amb malícia mentre m’agafava pels malucs em deia que millor no m’enduies re. Les seves mans pujaven per l’esquena fins al clatell, mentre em mossegava la boca per que no parles més. La sensació de estar dins un cercle de foc es produí al envoltar-me amb els seus braços i apressar-me contra ell amb força, enganxant el meus cos al seu, càlid i dur. Va aixecar-me sense esforç i les meves cames van reaccionar instintivament envoltant la seva cintura, una ma ja acariciava una cuixa tot aixecant el vestit, i escolant-se com una serp pujava ràpidament fins a les calces, em mossegava l’orella i amb veu ronca em deia “petita, petitona meva”. El timbre de la porta va sonar en aquell moment, jo no volia anar a obrir, ell va caure assegut al sofà i jo a sobre d’ell, va començar a descordar els botons del vestit i els seus llavis es passejaven per la meva gola, baixant cap als pits, mentre el “coi” de timbre no parava de sonar. No penso anar a obrir, no penso anar a obrir, no penso obrir els ulls, merda! “coi” de despertador!!

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Fredor

Fredor

De gel l’alè al clatell
m’estrangula la calor
el verd de ta mirada
la foscor
ens amaga els dits a la butxaca
fuges fred i nu
em colpeix i em llisca a la pell
un remor
un estrany
i el verd de ta mirada.

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Azul Merino

Azul Merino

Aquest matí he rebut la trucada, m'han dit que ja no ets aquí, que la teva vida en aquest mon s'ha acabat. Amic meu, et trobaré a faltar. Em faltarà el teu somriure, les teves conjectures, les teves mans, però has deixat una part de tu amb nosaltres, Azul Merino , i jo també la vull compartir.

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La Fábrica

La  Fábrica

¡¡Atención!! A todos los Bloggers interesados, comunico que acabo de montar una nueva empresa. Dicha empresa se dedica a la fabricación de Antipatías. Fabricaremos Grandes Antipatías y Pequeñas Antipatías, si la demanda lo requiere, mas adelante adaptaremos la producción para Medianas Antipatías. Estos productos podrán ser adquiridos directamente de fabrica mediante petición expresa en este mismo post. Los productos y los precios se detallan a continuación:

PEQUEÑAS ANTIPATÍAS.

1. Antipatía a la vecina: este producto incluye a la vecina que riega las plantas cuando acabas de tender la ropa, a la que pisa con deliberación toda la entrada cuando acabas de fregar, a la que te mira con altanería y no te saluda al entrar o salir y a la que cocina sardinas a las 9 de la noche con la ventana de la cocina abierta. PVP, 3 ´5 sonrisas. (Este pack no incluye la vecina que hace obras en agosto y martillea desde las 8 de la mañana, esta tiene suplemento aparte)

2. Antipatía a la vendedora: este producto incluye a la vendedora de ropa interior que cuando le pides una 95 de sujetador te dice que tu con una 90 tienes bastante, a la de la tienda de modas que le pides una talla más de pantalón y te dice que en ese modelo no hay tallas para ti. PVP 2 sonrisas.

3. Antipatía a los adolescentes: este producto incluye a los motorizados que han trucado el tubo de escape y pasan bajo tu ventana justo en lo mejor de la película, a los que te empujan sin miramientos a la entrada del cine y a los que sueltan la risita y el insulto cuando están en grupo y tu pasas (estos cuando están solos no se atreven). PVP 4 sonrisas.

4. Antipatía a los conductores: este producto incluye al conductor con la música “chunda-chunda” a toda mierda que para en el semáforo debajo de tu ventana y te ameniza igualmente la película, al dominguero que siempre pillas delante cuando más prisa llevas, al que hace carreras para pasar el semáforo que se acaba de poner en rojo y a los camioneros que cambian de carril antes de poner el intermitente. PVP 6 sonrisas. (Este pack no incluye al conductor que culpabiliza a la mujer al volante de todos los desastres mundiales, este tiene suplemento aparte)

GRANDES ANTIPATÍAS.

1. Antipatía a los políticos: este producto incluye tanto los de derechas como los de izquierdas y el centro, puesto que todos están fabricados con el mismo molde, van incluidas sus promesas electorales, sus mentiras, sus desfalcos, sus negociaciones, sus guerras, su poca humanidad y algún defectillo más de regalo. PVP 1 sonrisa ( por no regalarlo)

2. Antipatía a los fabricantes de medicinas: este producto incluye especialmente a los que fabrican la medicación para el SIDA y se niegan a distribuirla más barata (debería ser gratuita) en los países subdesarrollados (entiéndase sobre todo África). PVP gratis, por que esta no cuesta nada fabricarla.

3. Antipatía a la globalización: este producto incluye a todas las empresas del mundo, gobiernos y ricachos en general. PVP 2 sonrisas.

4. Antipatía a la iglesia: este producto incluye sobre todo a la retrograda iglesia cristiana que es anti homosexualidad y anti mujer y a su banco del vaticano que con lo que acumula acabaría con el hambre mundial. PVP 3´75 sonrisas. (Este pack incluye de regalo la última carta del Santo Papa)

Estos productos ya están a la venta mediante petición en este mismo post, más adelante incluiremos nuevos productos, tanto en las líneas ya propuesta, como creando nuevas líneas de producción.

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Lluvia

Lluvia

Negaré tu agua, que dejas caer sobre mi como besos de telaraña, negaré que me estremezca hasta la raíz del alma, negaré que la espere cada mañana, seguiré negándola cuando la sienta fría y dulce, o amarga. Negaré mi boca que la muerde con ansia, con deleite. A partir de ahora saldré con paraguas.

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Luna Azul

Luna Azul

La llaman luna azul, cada dos años y medio hay un mes que tiene dos lunas llenas, por lo tanto ese año es un año de trece lunas. Estos años están considerados en algunas culturas como años nefastos, sin embargo en otras se considera que es un año benéfico y con mucha influencia mágica, especialmente el mes de luna azul, o más concretamente la segunda luna llena del mes, que es a la que se denomina azul.
En 1883 se pudo ver la luna durante mucho tiempo de ese color, la causa fue la explosión del volcán Krakatoa (Indonesia), las partículas de ceniza no dejan pasar la luz roja y la luz blanca de la luna al pasar a través de ellas tomó color azul, excepto algunas noches que se pudo ver verde.
Supongo, que a muchos de nosotros nos demos cuenta o no, la luna nos afecta y nos influye. Nunca lo había percibido tan claramente como estas dos noches, no sabia que había luna azul y sin embargo miro lo que he escrito estos dos días (31,1) y veo referencias a la luna y el malestar en que me he sumido reflejado en mis escritos.
Esta madrugada pasada, sobre las seis, he tenido que salir, la luna me a sorprendido al acabar de subir por la carretera un pequeño monte, a aparecido a mi derecha, enorme, naranja, con unas bandas de neblina naranja claro espectaculares, contra el fondo del cielo de un azul madrugada ya os podéis imaginar el espectáculo, por primera vez he echado en falta un móvil con cámara ¡¡que foto hubiera sacado!!

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Sé de Diablos

Sé de diablos que golpean en tu puerta, suave y dulcemente, desesperados, con el rictus de la amargura en la boca, con la chispa de sus ojos muerta. La tentación de abrir sube del vientre, arriba, arriba, arriba...
Se cuelan por la rendija mas pequeña y revuelven anhelos, pasiones, dudas, miedos, la vida entera. Y recuerdas, eso duele más, recuerdas. Y añoras y te revuelves y gritas y cantas y lloras y miras la luna llena.
La boca te pide ser mordida. La puerta ya no volverá a cerrar bien nunca más.

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Feliz Cumpleaños

Feliz Cumpleaños

Per el meu amic Manel.

El reflejo de la luna en la nieve no permitía ver mucho más allá de dos pasos, suficiente para seguir las huellas profundas que dejabas delante de mi, no corrías, querías que te siguiera sin perderme, por entre los árboles y los matojos, blancos de la nevada recién caída. Tenia los dedos de las manos ateridos a pesar de los guantes de lana y los pies casi no los sentía dentro de las botas, aún así no podía dejar de seguirte, con miedo, con el alma encogida, con el frió en los huesos. Subiendo, siempre subiendo, despacio para no perder la pista, hundiéndome hasta casi las rodillas, resollando por el esfuerzo, con el helor del aire de la noche en los pulmones. Cuando ya creía que no podría dar un paso más, vislumbre tu luz por un segundo, casi noté el calor en mi mejilla y sentí que las pocas fuerzas que me quedaban se reunían en mis rodillas para levantarse un paso más y otro más. La cabaña surgió como un fantasma de techo blanco y paredes grises, casi un espejismo, pero el humo de la chimenea se olía desde lejos. La puerta abierta dejaba escapar luz y calor llamándome, veinte metros más i la felicidad. Entre los abetos una sombra, un crujido detrás de mi, otra sombra moviéndose ligera como el aire a mi derecha, me estaban cercando, de repente el aullido feroz sonó con fuerza y demasiado cerca, parecía increíble que en esas montañas hubiera lobos y en cantidad suficiente como para que cercaran a un hombre y a pocos metros de una cabaña habitada. El miedo me paralizaba, no podía dar un paso, cada vez los sentía más cerca, no podía gritar, mi voz se negaba a salir, no los veía claramente en la oscuridad pero parecían bestias enormes. Sentí el peso en mi hombro, casi podía imaginar a continuación los dientes en mi yugular apretando y cortando mientras otras fauces se cebaban en mis piernas, brazos...Y entonces se encendieron luces y gritabais y yo no entendía los sonidos, aparecisteis por detrás y entre los árboles, saltando y riendo, gritando...al final entendí ...¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!! Me cogiste de la mano y me llevaste casi a rastras a la cabaña, el fuego ardía vivo, el calor era casi sofocante, me quitaste los guantes y frotaste mis manos, entraron todos los demás y pusisteis música y bailamos, comimos pastel...hicimos el amor al amanecer cuando nos quedamos solos. Entonces me preguntaste, ¿te a gustado tu regalo de cumpleaños? ¿has pasado miedo? Te dije que no, que no había tenido miedo, que sabia que allí no había lobos.
Mi amor, nunca te perdonaré.

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Abstracta

Languidezco, dormito, no voy. No tengo una mente abstracta, soy lineal. Daré la mano a quien me la pida y que arrastre al infierno lo que de mí queda.
Murmullos en el engranaje de mis cuestiones, risas en los bajos de la maquinaria, los diablos acechan. Punza el tiempo con su manecilla rota los riñones. Yerma, rota, desecada, así vagueo por los pasillos de la nada, metida en un pez.
Descabella el silencio de la vejez, derretido el ojo por los ácidos quejumbrosos. Desalojo la piel.
Ya no quiero más...ya no quiero más.

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O traxe de meu tío

O traxe de meu tío

Vivíamos entón no campo, a unhas catro leguas de Lugo,
nunha belida casa con horto e xardin. Xa facía cinco
anos que miña nal quedara viuda. Meus dous irmaus eran un
pouco maiores que eu. Gando morreu o pai, a tía Ramona,
que era maestra da escola no Páramo veuse a vivir con nós.
Sempre me lembrarei daquila casiña onde vivimos unha
gran tempada. Gando chegaba a primaveira, milleiros de
rosiñas brancas e roibas rubían polas vellas paredes, hastra o
tellado. A mesta sombra dunha figucira daba sobor da solaina
de moura pedra. Chirlaban as anduriñas, bébedas de ledicia;
cochorras i aurioles puxaban a quen millor asubiase. Daba
groria estar sentado naquila solaina, vendo esvara-las nubes
poio ceo limpo, cheo de socego; ollando os curutos dos
montes lonxanos, á outra beira do río, envoltos no fumo tre-
mante da calixeira.
Lémbrome do que vou a contar coma se pasase onte
mesmo...
A tía Ramona era unha muller dunhos cincoenta anos,
pequena e enxoita, que sempre andaba de acó pra ató moi
atarefada e resolta. Levaba as contas da casa, que iba ano-
tando con letra grande e picuda nunha agenda moi grande,
de pastas roxas. Tamén nos daba dúas ou tres horas de cras ó
día. Gando nos trabucábamos ou non líe sabíamos a leución,
pegábanos unhas carrachas na testa coa mao do revés.
Sempre que se enoxaba lembrábase de que era maestra e
poñíase a falar en castelao, moi escollido, de moi finos xeitos.
Era a primeira que se erguía na casa. Gando facía bon tempo,
ás seis da mañá xa estaba sacando auga do pozo pra rega-las
froles. Aínda parece que estou ouvindo dende o jeito o longo
renxido da roldana, que atafanaba os rechouchios dos
paxaros. Despois, cunhas grandes tixeiras enfurraxadas, que
faguian chin, chin, poñíase a cortar rosas pra facer grandes
ramos e levalos á eirexa.
Alá polas nove, almorzábamos todos, no comedor, leite
fresca con tarxa. Polas fiestras abertas entraban os ramos dos
prexigueiros e das cerdeiras, i hastra algún paxaro. Unha
mañá atrapamos un piquelo que batira nun espello botán-
dolle as puchas i as chaquetas enriba, sen facer caso dos
berros da nai e da tía. Metímolo nunha gaiola de vimbios.
O mesmo día que eu fixen dez anos, chamoume miña tía
moi cediño pra que fose coila á eirexa i 6 cimiterio, e mais a
visitar ó tío Pepe, irmao do meu avó, que vivía isolado na súa
vella casa da Folgueira, a un coarto de legua da nosa. Facía
xa unha tempada que non saia de ah por estar enfermo do
corazón. Fun con ila moi ledo porque estrenaba unhas
botinas marelas e un sombreiro de palía cunha cinta azul
ondia se lía: Acorazado España.
Antes de saír da cas, díxome a tía:
-Mira ónde pos os pés, pra non derramar as botinas. Non
sea que leves unha losqueada. Ten moito coidado cos cro ¡os.
Eu fun todo o camiño ribeirando coma un cadelo, ca-
cheando as silveiras, por ver se atopaba un niño, collendo
carriolas; asubiando cos dedos na boca. A tía adevirtiame:
-Non brinques tanto, pequeno, que te vas a esnafrar;
deixa os lagartos; non tires o sombreiro ó aire.
Serían as dez da mañá cando entramos no cimiterio.
Endexamais me esquencerei daquil tranquío camposanto,
arredor da eirexa, á sombra dos vellos concheiros, cheo de
paz serea e grave
O Lorán, un labrego que faguia de enterrador, estaba
abrindo unha coya cun picachón de longo mango. Cabo dil
tiña un porrón cheo de viño. Cada pouquiño achegábase ó
porrón e botaba un trago. Era un home moi forte de carrelo
ancho e pouca perna. Canto máis bebía con máis pulos traba-
lIaba. Aínda que non catara o leite, soía decir:
-O leite i o viño fan do vello mociño.
Tan pronto coma viu á miña tía, dixo:
-E moi buenos días, doña Ramona... ¿Xa saberá que a
Garela de Cernadas fai oito días que está no leito, tumbada
de home?
Miña tía ollouno con carraxe asegún iba achegándose.
Despois, sinalando a eirexa, coa mao, dixolle:
-Tú siempre serás el mismo, Lorán. ¿Cómo te atreves a
profanar con tales procacidades este sagrado recinto?
O Lorán, despois de empinar, cofouse a testa, guindando
unha gargallada estourante.
-Soníle cousas da vida, señora, soníle cousas da vida.
E estaba moi risoño cando decía isto. Eu, naturalmente,
non entendía nada daquila conversa.
-A ver, Lorán -continuou a tía-, si podes recoller as
cinzas de meu pai, que están na sepultura do curruncho, pra
levalas ó nicho novo antes do domingo.
-Nada máis que mandar... Asma será feito, doña
Ramona.
Miña tía entrou na eirexa pra poñer un ramo de froles no
altar de San Antón, i eu fun a coller balocas polos valados pra
facetas estoupar coas maos.
Saíu a tía Ramona da eirexa, e puxémonos en camiño pra
Folgueira. Ós vinte minutos xa estábamos diante da casa.
Tivemos que cruzar unha esterqueira onde fozaban unhos
porcos, con moito procuro pra non meter as botinas no ludrio.
Era a Folgueira a millor casa da aldea i a única que tiña
galería. A mm gostábame ir ah porque no comedor, enriba
dun aparador de cerdeira, había un trabuco e dúas pistolas
de bronce.
A cancela da horta estaba entreaberta. Por ah saiu un can
ladrando, grande coma un xato. Era Lobeiro, meu gran amigo,
o can de palleiro do meu tío.
-Ten coidado; non xogues coil, que pode estar doente
-díxo a tía.
Lobeiro chantoume as patas dianteiras nos ombros, con
risco de me derrubar, e teimaba por lamberme a cara.
Apareceron na porta da casa, Farruco i a Nisclona, os
dous criados do meu tío. Farruco era un mozo dunhos trinta
anos, baixo, preto e forte; de poucas falas, cecais por ser
medio tatexo. Sempre se vía traballando. Facía de hortelán e
pastor.
A Nisclona era unha muller outa, que andaba poíos coa-
renta, chata, de olios negros. Tiña moi mal xenio e sempre
estaba rifando cos veciños. Era moi boa cociñeira. Ninguén
coma tía facia o roscon pra as festas, a compota, o arroz con
leite i outras lambetadas. Decían as malas lenguas que se
entendía co meu tío. Facía xa quince anos que estaba na
Folgueira. Viñera de Belesar.
Pronto chegamos ondia o tío Pepe. Pero antes de seguir
adiante hei de decir que era o tío que eu máis quería. Iba a
Lugo tres ou catro veces ó ano, pra recordar os meus bos
tempos de mozo farrista, coma il decía. Sempre me traguta
roscas e xoguetes de aló. Ademais, contábame fermosas his-
torias de piratas e negreiros, alá poío mar do Caribe. Vivira
en Cuba máis de vinte anos. Gostábahle moito a boa vida.
Despois de xantar, nunca líe faltaba o seu café i a súa copa.
Aparecía sempre nas romerías vestido de branco co xaruto
nos beizos i o mañifico panamá cubríndohle a testa. Era moi
ledo de seu e as súas bromas e chuscadas tiñan gran sona en
dúas leguas á redonda. Había insinado a baila-la rumba a
tódalas mozas e mozos das aldeas do concello. Dende que
cumprira os setenta anos xa non saira ás festas, i os derra-
deiros meses con setenta e tres xa ás costas, non botaba o pé
fóra da casa. Non embargantes, ainda camiñaba dereito coma
un fuso. Eu sempre o recordei coa cabeleira branca.
Rubimos por unha escaleira escura hastra a galería, ondia
estaba sentado meu tío nun gran butacón. A Nisclona iba
diante. Logo, deixounos e foise pra a cociña, arrenegando de
non sei qué.
-¿Que traguedes por eiquí? -dixo o tío Pepe. Sentá-
devos.
-¡Ai meu tío! -dixo a tía-, non pasa un ano por vos-
tede. Sempre tan rufo.
Ergueuse de seu asento o tío, deume un bico na frente e
corexoume as fazulas.
-¡Canto medraches! Xa estás feito un mozo. E imitas
moito ó teu avó, o maior da miña irmandá, despois de Rosa,
que teña tamén Dios en gloria.
A tía Ramona arrastrou a silla, achegándose ondia estaba
meu tío, que acababa de sentarse. Decateime de que tiña
algo de intrés que diciríle, porque ollou en redor seu pra ase-
gurarse de que ninguén escoitaba.
-Bueno. Non hai naide. Voulle contar tío Pepe unha
visión que tiven ista noite, que me fai cavilar moito.
-Conta, muller, conta.
-Verá. Era xa cerca do abrente cando me espertou o
canto da curuxa. Naquil intre, non sei por qué, fixeime nas
portas do armario que está frente ó meu leito. De sutaque,
abríronse de par en par, sen facer ruido. O medo cualloume
o sangue. Coma lío conto, tío, coma lío conto.
Ó chegar eiquí, comenzou a bagoar. Despois, seguiu:
-Tamén se abriu a fiestra sen que naide líe tocara. Saíu
do armario un traxe finchado, gris, a raías, coma se o vestise
un home sen cabeza nin pés. ¿Entende? E saíu voando pola
fiestra, de cara á lúa, moi amodiño. ¿Que quería decir isto?
Ó cabo de dous minutos de silencio, meu tío respondeu:
-Iso quere decir, Ramona, que me vou a morrer, que
me acenan dende o camposanto.
-¡Non diga tal, meu tío, non diga tal!
-Déixame rematar. Ou millor, comenzar. Xa veras ti...
Recén vido de Cuba, teu pai e mais eu fóramos a Lugo, poío
San Froilán. Mercáramos unha peza de pano gris, a raías, pra
dous traxes, un pra u i outro pra mm, que nos custara vinte-
cinco pesos. Fmpeñouse en que estrenaríamos os dous traxes
pola festa do San Martiño. Dous meses despois morria teu
pai. Foi á terra con aquil traxe. Eu non quixen vestir xa máis
o meo. Ah está, colgado no armario do corredor.
Ergueuse da butaca e dixo:
-Agora vaite, e non matines máis niso.
Había voltura. Cando saimos da Folgueira comenzou a
barbañar. Andábamos moi á présa. A choiva, manseliña,
resoaba nas follas dos castiñeiros.
Fu facíaile moitas perguntas a tía Ramona, que iba bagoan-
do e rezando silandeiramente:
-¿Por que chora tanto? ¿Ten medo que morra o tío? ¿E
por que vive tan soliño?
A tía soio me contestaba:
-Caía, rapaz. Vas a lamber un cutifón.
Aquila mesma noite, cando nos acabábamos de deitar,
petaron á porta con grandes petos. Ouvimos decir a berros a
Farruco, o criado do meu tío:
-Erganse e veñan á Folgueira conmigo, que don Pepe
está moi maliño, e teño que ir busca-lo médico á Puebla.
A nai i a tía botáronse do leito e foron a abrí-la porta. Os
pequenos non nos erguimos, pero escoitamos o que Farruco
lles decía:
-Faí dúas horas que líe deu un repente despois de cear,
está moi mahiño. Cando eu sain da Folgueira quedaba ouvean-
do o Lobeiro.
Falou miña nai:
-Vámonos á Folgueira. É míhlor que vaias chamar tamén
ó crego. Non fagades ruido, pra que non se desperten os
pequerrechos.
Sentimos pecha-la porta. Tirámonos dos leitos e fitamos
pola fiestra, despidos e todo. Repinicaba a choiva no tellado.
Farruco iba díante cun farol aceso. Levaba unha capa de
xuncas. Detrás iban as mulleres baixo un paraguas moi
grande. Os zocos de Farruco cloquechaban no bulleiro.
Lonxe, moi lonxe, ouveaba un can. Coidamos que sería o
Lobeiro...
Despois, buscamos os mistos i acendimos o candil.
Metímonos todos nun leito, e falamos moito pra espanta-lo
medo.
Cando voltou da Folgueira nosa nai, ás nove da mañá,
soupemos que morrera o tío Pepe. Non o vimos de corpo
presente, pero a tía Ramona díxonos que fora amortallado co
traxe que tiña colgado no armario do corredor dende fagula
moito tempo.

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Les sandàlies

Les sandàlies

Baixava pel camí de terra, sota un sol aclaparador, morena la pell, mig nua. Les mans i la cara brutes, el cabell curt despentinat i ple de pols. Cada poc s’aturava a la vorera, ara un escarabat, desprès una espiga i una flor per fer un penjoll. Si més no, entre aturada i aturada una puntada de peu a una pedra, una giravolta, un ball o un saltiró. L’aire era quiet i espès com una sopa, només els grills i alguna granota trencaven el silenci del poblat.
Ja prop del rierol els arbres donaven una mica de ombra, va treure’s les sandàlies i va caminar descalça per la poca herba, curta i dura, fins a la vora de l’aigua. Ajupida, va agafar aigua amb les mans per veure, que l’hi va regalimar per la barbeta fins a la panxa, afegint més regateres de brutícia a les que ja tenia de haver menjat síndria.
Va creuar a l’altra banda per sobre les pedres, a dins una soca mig podrida tenia el seu amagatall pels tresors, va buidar-hi les butxaques del pantaló curt que duia, un escarabat, una espiga, una flor pansida ja per la calor... va deixar a sobre les sandàlies i saltant com una cabreta es va endinsar al sota bosc.
Cap al tard els homes van trobar les sandàlies, a mitja nit avien recorregut el bosquet sota la llum de les llanternes i les torxes. Ronques les veus de cridar el seu nom, amb els braços i les cames esgarrapats van tornar al poblat, les dones, arraulides l’una contra l’altra, esperaven en silenci al camí de terra, amb els nens més petits dormits al pit i els més grandets a la falda.
Una dona baixa pel camí de terra, el cap cot i una flor vermella a la mà, les sandàlies que arrossega pesarosament estan plenes de pols, arriba al rierol i creua sobre les pedres, la mirada trista i buida s’alça un moment buscant entre els arbres una pell morena i un cabell curt i despentinat. S’acosta a la soca caiguda a terra i seu per descansar un moment, les seves mans calloses i arrugades acaricien la superfície llisa i suau per les pluges i el vent, arriben al forat i deixen la flor vermella a dins. Avui fa un any que hi van deixar unes sandàlies.

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La botella

La botella

Mis pies descalzos han tocado las primeras rocas, dejando a la derecha la playa de arena gruesa, anaranjada. He dejado atrás el espigón donde los pescadores de ciudad se sientan durante horas, esperando un miserable pececito. Voy resiguiendo la línea de la costa cada vez más abrupta, entre las rocas chapoteo en las pozas que la marea ha dejado, los cangrejos se esconden a mi paso para volver a salir a mi espalda, casi como si se rieran de mí. Dos saltos más y llego a una pequeña cala, en ella hay dos barcas boca abajo, no hay camino que lleve hasta aquí, el acantilado es escarpado, solo los que nos atrevemos a saltar por las rocas llegamos a estos tres metros de arena suave, fina como el cabello de las sirenas. El agua toma color de plata aquí, y sol, le levanta reflejos de espejo. La barca de Manuel ya está en medio de la cala, como una turquesa en medio de unos senos, me ve y me hace señas de ir a buscarme, levanto la mano y le digo adiós, hoy no me apetece compañía humana. Ese pequeño, viejo y endurecido pescador, conoce el valor del silencio y el de las palabras.
Vuelvo a trepar por las rocas al otro lado de la cala, cruzo a través de matorrales, clavándome las agujas secas de los pinos colgados del acantilado, al otro lado las rocas son bajas, formando una maraña de pozas y recogidos entrantes, solo piedra y agua. Busco una piedra a la sombra que me permita meter los pies en el agua, me gusta la sensación de vaivén, cierro los ojos y respiro la sal, la piedra mojada moldea mi espalda.
A medida que pasa el tiempo los sonidos se diferencian, lo que empezó siendo un estruendo sin sentido va desgranándose en detalles, por un lado el agua contra las rocas, por otro el silbido del viento como una gaita lastimera, el roce de los cangrejos buscando su pitanza, el chapoteo de un pez que salta, las alas de las gaviotas, un graznido, un clic contra la roca… ¿un clic contra la roca?
Ahora mis ojos ya no se pueden volver a cerrar, hay un sonido que no pertenece a esta música, con el oído alerta, mis ojos van resiguiendo las pozas, cada roca, hasta hallar el lugar de donde parece surgir ese maldito clic-clic.
Con pereza y desgana me levanto y voy acercándome al lugar, allí abajo, casi metida entre dos rocas una botella golpea a cada vaivén de agua, maldita sea la humanidad. Tendré que ir a por ella, cargarla de vuelta y buscar donde tirarla, por un momento me siento tentada de dejarla allí, es difícil que la porquería humana llegue hasta este rincón, pero ya ha pasado otras veces, siempre acabo recogiéndolo, sea lo que sea, no soporto la idea de que manchen este pequeño refugio que considero mío. Doy la vuelta y bajo por el otro lado de la roca, con el agua a la cintura vadeo y llego hasta la botella, de cerca veo su color verde, lechoso por las incrustaciones del mar y la sal, lleva mucho tiempo en el agua. La recojo y vuelvo a mi lugar, a mi roca.
No puedo apartar la vista de la botella que he dejado tumbada en un hueco, ya no puedo recobrar la serenidad de hace un momento, reclama mi atención como un destello, la botella no es de una bebida de hoy en día, tiene gravados, casi deslucidos y lisos por el agua pero aún perceptibles, mirándola bien veo que está tapada por una especie de cera. La cojo y la miro al trasluz para ver si hay algo dentro, pero está demasiado sucia para ver nada y no tengo nada para poder destaparla y mirar. Busco con la mirada algún trozo de palo o algo con lo que pueda ayudarme, no hay nada, me siento tentada de estrellarla contra la roca, pero sé que no lo haré, no quiero cortarme la próxima vez que venga hasta aquí.
Acerco el oído hasta la botella mientras la muevo y siento un rumor extraño, dentro hay algo. Solo se me ocurre rozar contra la roca el sello de cera, duro por el agua de mar y las incrustaciones, para ir desgastándolo poco a poco, ya puedo levantar con la uña un trocito, poco a poco voy desconchando la cera, debajo aparece un tapón del mismo cristal verde rematado por una pequeña anilla que en otro tiempo debió ser dorada y ahora es casi negra, intento despegarla para tirar de ella, pero aún queda mucha cera que quitar.
El sol llega ya casi a mis pies, debería marcharme ahora, si no la marea subirá y será difícil atravesar las rocas, pero no puedo dejar la botella sin abrir, casi lo he conseguido, si sube la marea me quedaré hasta la tarde, no es la primera vez que lo hago, treparé hasta encontrar un pino que me de sombra en las horas más fuertes del sol y dormitaré a su sombra.
Ya está, solo queda tirar de la anilla, pero el tapón está muy atascado, poco a poco intentando darle vueltas se va soltando y en un momento inesperado ¡plop! el tapón está en mis manos. Miro rápidamente dentro, que desilusión, esta vacía, no hay nada, pero un olor diferente asalta mi olfato, me la acerco, no consigo distinguirlo bien, es olor a mar si, pero…a un mar diferente, más salobre, más frío, un olor a verde inmenso, oscuro, a lluvia. Acerco la botella a mi oído, recordando el sonido que escuché antes de abrirla, al principio es un rumor, luego sonidos, extrañas palabras murmuradas, casi una canción por su melodía, vuelvo a olerla, vuelvo a escucharla, quiero mirar dentro, el destello del sol se refleja en su interior y poco a poco distingo un movimiento, vaivenes de olas espumosas, que se alzan, que rompen contra un acantilado con fuerza, maderos, cuerpos, velas…
Lentamente coloco el tapón en su sitio, bajo con la botella hasta la última roca que mi pié puede pisar y la devuelvo al mar.

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