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Morgia

Soñar despierta

Una vez tuve un sueño, uno de esos que se sueñan estando despierta, hoy lo he recordado. Como siempre, me asaltan estos viajes al pasado mientras miro por la ventana, sin poder dormir, ya de madrugada, bien, hoy no es de madrugada, pero presiento que llegará sin haber podido dormir. Me pregunto que será de estos sueños que no se realizan...¿se pierden? ¿se disuelven en la nada? ¿o acaso quedan quietos y silenciosos esperando su oportunidad en el fondo de nosotros? Creo que el mío sigue esperando dentro de mi, espera que mis ataduras caigan desmoronadas por los años, que una grieta deje entrar una línea de luz hasta donde se esconde, una señal, un nuevo inicio. Pobre sueño mío, tan apretadito y silencioso en su rincón estaba, que han pasado los años sin que supiera que aun existía. Pobre sueño mío, que no sabe si un día será realizado, pocas esperanzas hay, y aun así, persiste en su rincón. Quizá pueda olvidarlo de nuevo, pero hoy quiero soñarlo un poco, volveré a mi ventana y le dejaré salir de su rincón, dejaré que mire conmigo las estrellas, que me hable de caminos andados, de ciudades no visitadas, de murmullos de mares en costas lejanas. Escucharé todos los idiomas, todas las razas, todas las vidas. Luego, ya de madrugada, cuando el primer rayo de luz apague las estrellas, le daré mis razones, le mostraré la cara de mi hija dormida.

Los hijos del Viento del Norte, Leyenda Escocesa

Los hijos del Viento del Norte, Leyenda Escocesa

El Viento del Norte tenia tres hijos, sus nombres eran: Pies Blancos, Alas Blancas y Manos Blancas.
Eran tan hermosos, que cuando vinieron a nuestro mundo procedentes de sus palacios invisibles, los mortales que los contemplaron murieron al instante, solo sobrevivieron los que no osaron mirarlos y huyeron aterrorizados a lo más profundo y oscuro de los bosques. Los tres hermanos al ver que eran demasiado radiantes para los ojos humanos, se desvanecieron con los rayos del sol al atardecer, para reunirse con Ollathair (El Padre Universal).
Volvieron al amanecer, con los primeros rayos del sol, invisibles al ojo humano y nunca más han sido vistos por mortal alguno. ¿Cómo sabemos entonces que existen los tres hijos del Viento del Norte?. Desde la antigüedad se les conoce por las huellas que dejan a su paso, los blancos pies de uno pisando las olas del mar, el blanco brillo y el crujido de miríadas de plumas volando sobre valles y colinas, mientras el viento mueve la copa de los árboles, el silencio de ensoñación con que el tercero descansa en las aguas, desde el helecho hasta el arroyo que baja de la montaña rodeando las rocas y los fresnos como si fuera una bufanda. Les llamamos: Viento Polar, Nieve y Hielo, en lugar de los nombres que llevaron en los albores del tiempo.

Envidia

Hay un refrán que dice: “Dios le da pan a quien no tiene dientes” En este mundo hay mucha gente que a nacido con dientes, con dientes y sin pan. No me refiero a la gente que muere de hambre, que esa es en demasía, me refiero a los que mueren de envidia ¡¡¡ pecado capital !!!
Si, pecado capital según la iglesia católica apostólica y romana, que nos tiene a bien bautizarnos en su seno nada más nacer, gracias le sean dadas por ello, pero que digo yo que podría esperarse un poco y preguntar primero, no fuera a ser que a alguno le apeteciera más vivir en pecado mortal, lo digo más que nada por lo de la libre elección y esas cosas......
Volvamos a la envidia, ¿de que se tiene envidia?, según el doctor Lecter (El silencio de los corderos) se tiene envidia de lo que vemos todos los días. ¿Y por que lo envidiamos?, evidentemente por que lo tiene alguien que no somos nosotros. Pero hay envidias que se apartan de lo cotidiano, del mero vestido que luce la vecina, de las tetas puntiagudas de la niñata del segundo, de la delgadez de la que pasa por la cera de enfrente......del diamante que luce la de la librería. Hay otro tipo de envidia, esa que te corroe el alma, como a Salieri (dicen que esa envidia le llevó a matar a Mozart), pero que yo comprendo muy bien, me sentí muy identificada con sus palabras: “Siempre he deseado ser músico, componer para ensalzar tu gloria, he rezado y trabajado con ahínco y tú me lo has pagado dándole el talento a un idiota babeante”
Y le entiendo, por que yo tengo una envidia como la suya, no creo que me lleve a matar a nadie, pero si que la reconozco como verde, muy verde, una envidia más verde que toda Irlanda entera, tengo a mi lado una persona que es capaz de manejar las palabras con una sencillez mágica, junta letras y salen maravillas, todo con una facilidad que hasta da asco contemplarle. Y además, para más envidia, no es un idiota babeante, si por lo menos lo fuera...podría matarle.

El mejor momento

Una de las creencias sobre la muerte que más me gustan, dice que, cuando morimos, nuestro espíritu toma la edad y el cuerpo de nuestro mejor momento en vida, así algunos vuelven a tener siete años, otros treinta y puede que alguien haya tenido su mejor momento, consigo mismo, a los ochenta. Si miro hacia atrás, mi mejor momento hasta ahora (y el único), en el que me he sentido a gusto conmigo misma, fue a los diecisiete años. Por primera vez tenia un peso ideal para mi estatura, me sentía a gusto con mi cuerpo y creo que también por primera vez, me miré en un espejo y no vi a una extraña en el. Recuerdo esa sensación al andar por la calle, de notar todo mi cuerpo moverse en armonía, sin mi patosidad acostumbrada, llevando unos pantalones ajustadísimos de pana lila, irguiendo el pecho que siempre había mantenido escondido por parecerme enorme y avergonzarme, mirando al frente en lugar de al suelo, con el pelo negro muy largo, en una enorme trenza cayéndome sobre el hombro derecho. Es mi primer recuerdo de felicidad.
Evidentemente, como toda profunda felicidad y bienestar (sigo hablando de sentirse a gusto con uno mismo), duró lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio...nada!!
Espero que mi espíritu recuerde ese momento cuando nos vayamos al otro lado, a ver si este loco diablo mío va a decidir hacerme la puñeta para toda la eternidad escogiendo los noventa, cuando este bien arrugadita como una pasa vieja.

Worlds

Worlds

“Móns” m’agrada la paraula, no un de sol, si no molts, tots de cop.... móns. Soc d’una generació perduda en el no re, vaig néixer massa tard per explorar aquest món i massa d’hora per explorar l’espai a la recerca dels nous. Així que vaig decidir que seria una exploradora de móns imaginaris. Jo soc aquella nena “gordeta”, que a les hores de pati estava sempre sola en un banc, amb el nas ficat en un llibre, sempre als núvols, sempre absent. I varen néixer móns a dins meu, i encara m’absento de la realitat a explorar aquest espai interior, molt sovint, massa sovint segons la gent real (o que es creu real).
Territori inexplorat, infinit, tan, com la imaginació ho permet, i amb l’avantatge de ser l’única a qui se l’hi permet l’entrada. Sempre hi ha qui t’anima a que comparteixis aquests móns amb els altres, ja sigui en forma de relat o de poesia, volen que siguin plasmats en un paper per ser explorats i coneguts, no crec que m’agradi compartir, soc egoista amb els meus móns, però algun que altre cop ho he intentat, amb un resultat pèssim al meu parer. Un cop plasmats amb paraules deixen d’existir per a mi, ja no son meus, adquireixen autonomia i llibertat, son fora del meu control, queden limitats i ja no poden créixer més, son reduïts a la perpetuïtat de la paraula. Al seu lloc de l’univers es crea un forat negre, un espai inqualificable per explorar, que no se mai on pot dur-me, ni si tornaria d’allà si m’hi endinses, un buit, un lloc per un món nou?
Els creadors d’aquells móns que de nena explorava, deurien sentir aquest buit al deixar en llibertat part del seu univers?

El juego de mandar

El juego de mandar

Extracto del "Libro de motes de damas y cavalleros, intitulado El Juego De Mandar" de Lluís Milà (Valencia, 1535)

Señoras damas. Resplandeciente virtud. Estrellas relumbrantes. Gloria de los cavalleros. Espejo de gala. Celestial hermosura. Exemplo de criança. Graciosa conversación. Leyes y mando en la tierra para dar vida y muerte y fama de inmortal memoria. Quién será tan ignorante que no conozca todo lo sobredicho /Aiii/ ser poca alabança para tanto merecimiento. No ay ninguno que ignore que con mucha razón os podemos dezir señoras damas, pues soys tan señoras que no ay poder humano que sea poder delante el vuestro. Si no, dígame alguno qué poder humano ay en esta vida que pueda hazer una tan gran cosa como las damas hazen en mudar un hombre y hazelle todo otro de lo que es. Ninguno en este mundo podrá hazer de un covarde valiente ni de un avaro liberal sino estas tan poderosas señoras que mudan condición, ser y vida al hombre que por ellas es hombre. También con mucha razón os podemos dezir resplandeciente virtud. Pues siendo la mesma virtud, resplandecéys tanto en virtudes que cegáys a todos los ojos que con vicio os miran, como el rayo del sol a la vista humana, y days tan clara y fuerte vista a los ojos que con virtud os miran como tiene el /Aiiii/ águila mirando el rayo del sol. También con mucha razón os podemos dezir estrellas relumbrantes, pues pareciendo por la tierra entre la vulgar gente relumbráys como las estrellas del cielo entre las tinieblas de la noche. También con mucha razón hos podemos dezir gloria de los cavalleros, pues todo lo que parece trabajo por servir las damas es gloria. Que si la gloria es descanso de trabajos y contentamiento de vista y alegría de pensamientos, ¿qué otra cosa es el trabajo del cavallero sirviendo su dama como cavallero sino descanso? ¿Y qué mayor contentamiento en este mundo para la vista que ver una gentil dama? ¿Ni qué mayor alegría de pensamiento que veros servidor de quien os haze tan señor? No parece el señor ser tan señor ni el cavallero tan cavallero, sino serviendo las damas con tales servicios, que el trabajo se convierta en descanso y el mi/Av/rar en contentamiento, y el pensar en alegría. También con mucha razón os podemos dezir espejo de gala, pues nunca se tiene el cavallero ni es tenido por perfecto galán muy bien aderesçado de cuerpo y de alma, sino quando las damas dizen que lo es. Pues si el cavallero no es galán si las damas no lo dizen, con mucha razón las podemos tener por la misma gala, pues el buen parescer dellas es espejo de gala, donde nos avemos de mirar para parescer bien. También con mucha razón hos podemos dezir celestial hermosura, pues ninguna hermosura parece tanto ser venida del cielo como la de las damas y señoras. Que aunque toda hermosura es criada por el criador de todos, en las damas se paresce más aquello que dize: signatum est super nos lumenvultus tui domine. También con mucha razón hos podemos dezir exemplo de crian[/Avi/]ça, pues la mayor cortesía de los cavalleros no es tanto como la menor cortesía de las damas. Porque en ellas no ay menor ni poco, sino mayor y mucho, pues el gran merecimiento dellas todo lo meresce. También con mucha razón hos podemos dezir graciosa conversación, pues soys la misma gracia, y en tanta manera que si un cavallero habla una razón sabia y una dama dize una otra razón avisada, en más y por más graciosa será tenida la de la dama que la del cavallero, por la poca turbación de ingenio que siempre tienen y la mucha que nosotros delante dellas tenemos. Y por aquel gran privilegio que tienen por averse dicho en la más alta de todas gracia plena. También con mucha razón hos podemos dezir leyes y mando en la tierra para dar vida y muerte y fama de inmortal memoria, pues ninguna ley humana haze tanto sentir que la vida pa[/Avii/]rezca muerte y la muerte vida, sino la ley y mando de las damas. Porque si un cavallero es desfavorescido o desdeñado dellas, todo lo que es vida le paresce muerte, pues sabe a muerte su vida, y todo lo que le parece muerte por amarlas y servirlas es vida, pues les da fama de inmortal memoria. Considerando pues tan gran merecimiento y valor de tan poderosas y excelentes señoras, ¿quién no trabajara en servirlas y alabarlas, sino el que ni es para uno ni para otro? Y por no ser yo tenido por tal, offrezco mi voluntad por obra, pues ninguna obra por grande que fuesse sería sino voluntad para servir tan grandes señoras. Y por esta razón, este libro intitulado El juego de mandar es pequeño, pues también lo sería aunque fuesse grande. Recíbanlo como a pequeño servicio y gran voluntad. Y rescebido desta manera el libro será grande, y yo el [/Aviii/] más dichoso servidor de damas.

LA MANERA COMO SE HA DE JUGAR ESTE JUEGO DE MANDAR:

Teniendo un cavallero el libro entre sus manos cerrado. Suplicará a una dama que le abra. Y abierto que le aya, hallarán una dama y un cavallero pintados, cada uno con un mote delante sí. El de la dama será para mandar el cavallero. El qual ha de ser muy obediente, pues por la obediencia que ha de tener en hazer lo que le mandara la dama tiene mote a su propósito en el libro. Y el cavallero que no será obediente, sea condenado por las damas en lo que les pareciere y echado de la sala. Después otro cavallero y otra dama harán lo mismo que los primeros han hecho, y todos los otros después por su orden hasta que las damas manden cessar el juego.

Midhir y Etain, Leyenda Celta

Midhir y Etain, Leyenda Celta

El Libro de las invasiones describe a Midhir, uno de los Tuatha Dé Danann, como señor del Sídh ( túmulo del mundo de los muertos) de Bregleith. Una leyenda sobre Midhir gira entorno a su amor por una joven mortal, Etain. Este amor provoca los celos de la esposa de Midhir, Fuamnach, que hechiza a la joven, convirtiéndola primero en un estanque de agua y, después, en una mosca púrpura. Aunque Etain es mortal, posee ciertos poderes sobrenaturales, incluso cuando está transformada. Ella puede tararearle una canción a Midhir para que se duerma y puede avisarle cuando se aproxima el enemigo. Fuamnach envía un viento mágico que arrastra consigo a Etain, pero Oenghus, dios del amor, la rescata y la esconde en su palacio en el río Boyne. El poder de Oenghus es tan grande que puede anular, en parte, la maldición y Etain recobra su forma humana de la noche a la mañana. Pero posteriormente, la desventurada joven es de nuevo arrastrada por el viento y esta etapa de su vida termina cuando cae en la copa de vino que está sobre la mesa junto a la esposa del héroe del Ulster, Edar. Ésta bebe el vino, y da a luz a Etain, que vuelve a comenzar una nueva vida aunque en realidad tiene mil años.
Midhir ha seguido buscando a Etain durante ese periodo de mil años. Cuando por fin la descubre, ella es una mujer adulta, casada con el rey de Irlanda. El dios logra que vuelva con él por medio de la magia, ingeniándoselas para arrancarle un beso, que hace que Etain lo recuerde y lo vuelva a amar una vez más. Midhir escapa con su amor, convertidos ambos en cisnes.

Mostrarse

Después de contestar a la pregunta "¿estás segura de que los rostros no se ven?"(comentario en el artículo ¿Que se siente?) he seguido reflexionando sobre ello, preguntándome ¿si en realidad pudiera ver el rostro de la otra persona y su reacción a un comentario mío, o ver la que provoca la lectura de mis palabras, seguiría escribiendo o comentando escritos de otras personas? Pero la pregunta más crucial és ¿si pudieran verme a mi? Terror ante eso, no podría soportarlo, no lo haría, seria incapaz de poner una imagen de esa extraña que veo en el espejo cuando me peino y menos aún mostrar mi rostro en directo. Ya de por si encuentro difícil expresar sentimientos profundos o hablar de mi a extraños, cuanto más, ofreceros algo que detesto y aborrezco. Decididamente prefiero no ver, prefiero las palabras, que dicen más de uno mismo que una imagen, que nos muestran la parte que un rostro no deja ver, que nos hacen soñar. Eso es lo que busco, eso es lo que doy, palabras.
Sé que no todo el mundo estará de acuerdo conmigo, cada cual busca lo que necesita y ofrece lo que quiere o lo que puede, esa es la parte interesante de este medio, la libertad de ser quien quieres y como quieres y de aceptar a los demás siendo quienes quieren ser y como quieren ser. Con un solo clic encuentras y con otro cierras, te expresas o no, lees o no, te muestras...o no.

Duendes /por D,J Conway

Duendes /por D,J Conway

Junto al helecho, profundo y a la sombra,
allí encontré a la duendecilla.
Vestida de telarañas de seda y flores
allí entretenía las horas,
aguardando la oscuridad.

Sobre el suave musgo verde junto a ella,
yacía un niño envuelto en un plumon,
su piel era suave y el cabello como la medianoche,
la señora observaba la llegada del atardecer,
aguardando la oscuridad.

En silencio, me senté junto a ella
esperando encontrar unas palabras
en mi mente dormida y asombrada.
Dijo la señora: "Es muy amable
al aguardar la oscuridad junto a mi"

¿Os habeis extraviado? le pregunté a la señora,
¿Es esta vuestra casa, este sombreado helechal?
¿Vendrán otros con las estrellas y la Luna?
Ella tan solo sonrió, comenzó a canturrear
para el niño duende.

El niño dormia. La señora me contó
la magia profunda de la Tierra y el mar.
Susurró conjuros, poderosos y antiguos.
Utilizadlos bien-dijo ella- Demostrad arrojo
al hacer sortilegios en la noche.

¿Puedo utilizar estos? La señora sonrió,
recogió a su niño dormido.
Oh si -respondió- es un obsequio
por aguardar junto a mi hasta que la luna
se deslice en el cielo.

Sumida en mis pensamientos, me senté junto a ella,
haciendo guardia. Escuché al jinete
que atravesaba el sombreado helechal.
¿Estais ahí, mi bella señora?
gritó una voz de duende.

Un señor duende, su vestimenta de parras,
armado con brillante daga y espada
guió su caballo hacia el helechal.
Entonces mis ojos comenzaron a temblar
al ver sus ojos oscuros

Se puso el Sol, las aves estaban inmóviles.
Salió la luna sobre la colina.
De pronto me sentí sola.
No temáis, pues habéis sembrado
buena amistad.

La señora sonrió y elevó su mano,
sobre su frente resplandecía
una brillante banda a la luz de la luna
¿Dareis vos también un obsequio?
le preguntó a su señor.

Pues aqui hay una amiga, un guardian valeroso.
Pero hay antiguos enemigos
respondió el señor duende.
No. dijo ella,
Nos cuidó en este lecho de helechos,
él sonrió

Entonces hay algunos que nos desean el bien.
Su voz era como una campana lejana.
Un anillo quitó de su mano.
Esto os armonizará con la tierra
y la magia.

Su piedra era pálida, igual que la Luna.
El aire se llenó de una melodía sobrenatural
mientras ellos montaban, el señor y la señora,
y cabalgaron alejándose del sombreado helechal,
me quedé sola.

La gente dice que los duendes no están allí,
pero yo he escuchado sus bellas voces
cuando me siento en el helechal.
Hechizos mágicos he aprendido,
todos de la señora

El anillo del duende está en mi mano
para ayudarme con la magia de la tierra.
A veces hablo con el señor y la señora
en el helechal, profundo y sombreado,
en secreto.

¿Existe la magia? Para mí así es.
Pues cuando el Sol se pone,
siento el poder de la Tierra dentro de mi corazón.
Y sé que jamás me separaré
del señor y de la señora.

Pa amb nata i sucre

En Guillem, baixa les escales de casa molt a poc a poc, du a la mà una lletera gran, i te por de caure;
es el primer cop que la mare l'envia a buscar la llet, a la butxaca dels pantalons du els cèntims que la mare a embolicat en un mocador, amb un nus gros.
Ara ja es gran, a fet els cinc anys, i ja l'envien a fer encàrrecs a la tenda, està molt content. Però avui es el primer cop que va a buscar la llet i no sap si ho farà bé.
Va baixant l'escala, graó a graó, tot recitant amb veu baixa el que la mare l'hi a dit.
_ Un litre i mig de llet, per Can Xiques.
A casa seva la coneixen per Can Xiques, no sap per que, el seu avi es en Xiques gran, el pare en Xiques petit, i ell el menut de Can Xiques, però ells no es diuen pas Xiques de cognom, a l'escola a après el seu nom sencer...
Ja es a la porta, ara no mes ha de baixar el carrer, curt i estret, fins a la plaça de la font, i a l'altre costat de la plaça hi a la lleteria de la Senyora Mercè; es una porta gran de fusta vella, que amb els anys a passat a tenir un color gris de colom, el pedrís de l'entrada fa patir en Guillem, es molt alt per a ell.
Des la porta fa un crit:
_ Senyora Mercè!
Rera les cortines de la porta del fons una veu pregunta:
_ Qui hi a!
En Guillem contesta, tot ufanós:
_ Soc en Guillem, de Cal Xiques!
La Senyora Mercè surt, i d'una revolada, l'alça ben amunt i l'asseu sobre el petit mostrador de marbre blanc,
ple de cistelles i galledes, se sent una fortor de llet crua casi desagradable, i tot dient-li:
_ Caram! noi! com has crescut, si ja ets un xicotot!
fica la mà dins la butxaca del davantal i en treu un caramel de llimona, això es el que mes agrada en Guillem, sempre que la mare l'envia a comprar, les Senyores li donen un caramel o una oliva, que a ell l'hi agraden molt.
_ Vens a buscar la llet? _ L'hi pregunta la Senyora Mercè.
_ Un litre i mig per Can Xiques! _ contesta ell.
_ Quin xicot mes espavilat!, encara tinc que munyir les vaques, _ l'hi explica ella, _ si vols pots ajudar-me.
En Guillem no sap que contestar, ell no mes a vist les vaques de lluny, i l'hi semblen uns animals molt grans, però fa que si amb el cap i la Senyora Mercè el baixa del mostrador i de la mà el porta cap el darrere, on son els estables; el terra es ple de palla, no mes hi ha dues vaques lligades a uns ferros a la paret i un vedellet que s'acosta tot juganer en Guillem, que cau de cul per terra tot rient.
_Caram noi, sembla que li agrades al ninoi, ves en compte, no et facis mal.
La Senyora Mercè riu mentre els mira jugar i acosta una galleda i un tamboret a la vaca per munyir; cau la llet a raig amb un soroll de riu i el noi s'acosta a mirar, el vedell l'hi va al darrere i ensuma la llet.
_Vigila que no s'acosti a l'altra vaca, _li diu al noi _ per que si no voldrà mamar.
_ Que te gana? _ pregunta en Guillem.
_ No! i ara! el que passa es que sent l'olor de la llet, i això fa que vulgui mamar encara que no tingui gana.
En Guillem, te’l vedellet agafat per el coll mentre la Senyora Mercè muny i xerra, l'hi parla de la Margarida i la Flora, que son les vaques grans, de la Tomba, la Dormida i el Bolet, que son les altres vaques que s'han quedat als prats; ara ja te la galleda plena, i n'agafa un altre per munyir l'altre animal.
El vedellet dona una estrebada i es desfà del noi, s'acosta a la vaca munyida i llepa les gotes de llet que cauen de la mamella.
_ Apa! ara ja el pots deixar que faci el que vulgui! _l'hi diu la Senyora Mercè, mentre va munyint l'altra vaca _ segur que encara en trobarà una mica.
En Guillem s'acosta, i pregunta si pot munyir ell també, ella l'agafa i el fica entre les seves cames i amb les seves mans grans i aspres agafa les del nen i les guia cap els mugrons de la vaca.
_ Tens que prémer i tibar cap avall, sense por, _li diu ella.
Però, a la primera tibada que fan, la mà rellisca una mica i el raig de llet va a parar a la cara del menut que s'avia ajupit una mica a mirar, tots dos esclaten a riure tan fort que la vaca s'espanta i dona una guitza a la galleda, au tota la llet als peus d'en Guillem; i per rematar la feina, el ninoi, enjogassat corre a llepar-li la cara,
i au! tots tres van a parar a terra sense parar de riure.
_ ¡Apa! noi, ja ni ha prou, que si no, no acabaré mai de munyir. _La Senyora Mercè s'aixeca, col•loca el tamboret que es a terra i s'espolsa el davantal que es ple de palla, també en te als cabells.



En Guillem es mira els peus tot molls, els pantalons arrugats i bruts i s'imagina la pinta que deuen tenir els seus propis cabells.
_ ¡la mare em matarà! ¡no puc tornar així a casa!
_Va anem que et posaré la llet i et rentaré la cara una mica.
A la tenda la Senyora Mercè l'hi renta la cara, l'espolsa una mica i l'hi treu la palla dels cabells.
_ Amb les sabates no puc fer res, _l'hi diu mentre l'hi posa la llet.
En Guillem l'hi dona el mocador amb els diners, ella agafa els cèntims i els posa al calaix del mostrador, desprès l'aixeca per passar el pedrís i l'acomiada amb un altre caramel de llimona.
La lletera pesa bastant i en Guillem a de parar de quant en quant a descansar la mà, mentre, rumia que l'hi dirà a la mare; per que quant vegi les sabates s'empiparà molt; ja se la imagina, amb les mans al cap i escridassant-lo, i potser el castigarà i tot.
A mes es tard i no es pot entretenir gaire, si no, es posaria al sol per que s'eixuguessin les sabates, però si triga gaire mes, la mare es pensarà que l'hi a passat alguna cosa i sortirà a buscar-lo, i això seria pitjor.
Pujar les escales amb la lletera es una mica difícil i en el tercer graó li cau una mica de llet.
Ja es dalt, obre la porta, i la mare surt de la cuina eixugant-se les mans amb un drap.
_ ¡Ja era hora! _l'hi diu _ ¡has trigat molt!
_ Es que...
En Guillem no sap que dir, i la mare el mira amb una rialla als ulls, agafa la lletera i la porta a la cuina,
mentre posa a bullir la llet l'hi pregunta:
_ ¿que se t'ha menjat la llengua el gat? ¿no dius res? ¿aquest cop no tens cap historia per explicar?
_Es que... jo...
No sap pas que dir, però està content per que la mare encara no s'ha fixat amb les sabates, i potser que tingui temps d'anar a l'habitació a canviar-se.
_La Senyora Mercè m'ha trucat _ continua la mare _ i ja m'ha explicat tot el que ha passat, i encara que m'ha dit que no es culpa teva, jo no me la crec gaire, ¿que hi tens a dir tu?
_ ¡no! no, no em diguis res, ¡apa! ¡ves! ves a canviar-te que et donaré de berenar.
No ho entenc, pensa en Guillem, com pot ser que la mare ja ho sàpiga tot, si ell no ha trigat pas tant de la lleteria a casa, la Senyora Mercè no ha tingut pas temps d'explicar-li tot per telèfon, si que xerren de presa les persones grans, no ho entenc.
Però no importa, aquest cop s'ha lliurat del càstig i de l'escridassada, i amb una mica de sort la mare l'hi donarà pa amb nata de la llet i sucre per berenar.

Somiant

Somiant

Una tenda xinesa, atapeïda, un xinès, sobre el mostrador un feix de teles, penombra, soc rera el mostrador,tenia que trobar quatre trompetes xineses,en tinc tres, vaig tocant una rera l'altre, no puc recordar les dues primeres, la tercera sona molt melangiosa, gruixuda, ondulant i allargada, casi em fa plorar, el xinès em pregunta, no recordo la pregunta, la resposta es: aquesta es la trompeta per als morts, s'ha de tocar per ells.
El xinès fa notar que ens falta la quarta trompeta, i pregunta: com pot funcionar si ens falta una trompeta?
jo l'hi contesto: per que la quarta trompeta la portem tots dintre nostre i sona si realment volem que passi.
Fa cara d'estranyat i surt del mostrador per atendre a la gent que hi ha a la tenda, jo començo a sortir de rera el mostrador amb la tercera trompeta a la ma.

¿Que se siente?

Me gusta la madrugada, cuando todo está en silencio y solo oigo el engranaje de mis pensamientos. Hoy la luna está baja, enorme otra vez, anaranjada. No sé por que esta luna me pone siempre melancólica. He pasado un buen rato acodada en el balcón mirándola, sentía su luz rozándome apenas la piel como una caricia de amante. Me hubiera apetecido cerrar los ojos y dejarme acunar por ella, pero la muy altanera se niega a bajar del cielo por mi. Así que aquí estoy, como muchas madrugadas delante de la pantalla, dejando que mis engranajes chirríen y retumben en mi cabeza. Si sigo el hilo de mis pensamientos podría dejaros aquí un buen ovillo enredado, no estaría mal utilizar este rincón para soltar esos miedos y paranoias que al alba siempre asaltan traicioneras, no se si un día seré tan libre como para exponerlas al mundo. Reconozco una cierta envidia en mi al leer blogs personales, tipo diario. También un cierto morbo curioso. Y me pregunto muchas veces que nos lleva a tener tanta curiosidad por la vida diaria de los demás, esa participación al dejar nuestros comentarios, denota una necesidad de comunicación con el extraño, con el invisible. ¿Hace que nos sintamos más libres en nuestras expresiones el hecho de no ver el rostro del receptor? Quizá el añadido de que nuestro pequeño comentario sea leído por otras personas, le da más valor al mismo. Intento aún, saber como me siento yo ante el hecho de que otras personas lean mis palabras. ¿Y vosotros?

Leyenda del atrapasueños

Leyenda del atrapasueños

Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión, Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría, apareció en la forma de una araña. Iktomi le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.
Mientras le hablaba, Iktomi la araña, tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también tenia plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.
Él, habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebés y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente nosotros vamos a la ancianidad, donde debemos ser cuidados como cuando éramos bebés, completando el circulo.
Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras con las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tú escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.
Él continuó, ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.
También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas.
Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.
Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota la red y le dijo: ves la telaraña es un círculo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a tí mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.
Si tú crees en el gran espíritu, la telaraña atrapará tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.
El anciano Lakota, le pasó su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida.
Este se cuelga encima de sus camas, en su casa, para escudriñar sus sueños y visiones.
Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.
Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.

Lilac

L'astre que es presentava als meus ulls, no podia ser d'un color mes viu i lluent, un tint irisat feia que relluís i canvies del més profund negre a un morat fosc en pocs segons. Vaig pensar per un moment en tancar els ulls, per fer com si tot fos un somni i despertar, i alhora vaig somriure devant aquest pensament.
Al voltant d'aquesta meravella que observava, hi havia un cel verd mar que l'hi donava el marc precís, i tres estels d'un profund vermell de foc resaltaven en un costat. Mes semblava una postal que un lloc real.
Vaig baixar la mirada, l'horitzó presentava unes ondulacions de color, que per un moment vaig confondre amb muntanyes, però el sòl era pla, tan pla i i d'un color tan esvait que quasi m'hi podia imaginar una quadrícula
Rera meu, dos companys, tan enmudits com jo per l'espectacle, van deixar caure el casc, que va retrunyir un sol cop, amb un estrepit com de ferro contra ferro. Vaig baixar encara mes la mirada, ajupint-me tot seguit a tocar el terra. Vaig buscar inutilment un grapat de sorra, una pedra, una mica de pols...
I llavors vaig adonar-me que tampoc no hi havia arbres, ni plantes, ni herba... I vida? Hi hauria vida en aquest lloc?
Mirant al voltant meu, vaig dubtar que fos possible, ni la més petita criatura podria passar desapercebuda en un paratge tan llis i desolat com aquell. Perquè, havia pensat en desolació al mirar el paisatge? Era lluminós i brillant amb uns colors increïblement vitals. Seria la falta de moviment el que l'hi donava aquesta aparença desolada? Com si esperes una invasió de vida que mai no va arribar ?
Apartant aquest pensaments del cap, vaig girar per retornar al punt de trasllat.

La mirada

La mirada

¡Salud! hermanos de la madrugada, insomnes recurrentes, espíritus de la noche, que la luna os sea propicia. Bendita melancolía que nos mantiene en pie mirando por la ventana, con los ojos vacíos y la mente viajera. No estáis solos.

Unos golpes en la puerta

Unos golpes en la puerta, como una sentencia de muerte, nadie me había preparado para la súbita afluencia de sangre en las mejillas, el nudo en el estomago, el temblor en las manos, el pavor...
Me incorporo deprisa, me flojean las piernas y no doy el paso, me aferro a la idea de no abrir, si no lo hago desaparecerán, como aves nocturnas que a la salida del sol se esfuman; aquí están de nuevo, mas fuertes, los golpes que ya no son dados en la puerta, retumban en las paredes, en los muebles, en mi cabeza... ¡no! si no abro acabaran desapareciendo; pero estoy helada, tengo que moverme y el cuerpo no me responde, resbalo hacia el suelo, las rodillas tocando el pecho, las manos en los oídos, no dejo de escucharlos.
El rumor aumenta en la puerta, parece como si miles de insectos danzaran al unísono, moviendo las alas arriba y abajo, arriba y abajo, haciendo retumbar los cuerpos uno contra otro, con un zumbido amorfo y ondulante. La danza de la muerte.
No puedo decir que no los esperara, todos los días he pensado en ello y ahora que están aquí es demasiado pronto; no quiero abrir, no puedo abrir.
Ahora esta todo en silencio, pero volverán, se que volverán y cuando lo hagan no se van a quedar en la puerta.
Ahora que se han ido tendré tiempo para pensar que tengo que hacer, aunque después de tantos días como llevo encerrada no he conseguido quitarme de encima esta ansiedad, no dejo de preguntarme a mi misma que voy a hacer cuando entren, por que eso es inevitable, entraran; recorrerán el pasillo y abrirán las puertas de la intimidad, registraran mi vida como buitres carroñeros, abrirán cajones, desgarraran sueños, meterán garras y picos por rincones, olfatearan hasta encontrar mi rastro y no podré huir.
Pienso en salir, una cosa absurda que no puedo hacer, ellos me esperan fuera.
……Despierto empapada de sudor, no se que ha pasado, me he hundido en un túnel, sombras, manos, gritos…
No lo puedo soportar, me tiemblan las manos ¡la puerta! He de asegurar la puerta.
Tengo que correr, pero las piernas no me responden, el pasillo es largo, tan largo… ¡ya están aquí!
Siento mis gritos en los oídos, no puedo parar, me duele el pecho y no puedo respirar, pero no dejo de gritar ¡tengo miedo! Tengo tanto miedo que siento el cabello de la nuca como púas de erizo, me encojo en un rincón y me escondo detrás de las manos –que pequeñas me parecen-.
Dios mío, que golpes tan fuertes que dan las hachas, ¡parad!
Parad, dadme un respiro, aun no quiero morir, aun no es mi tiempo de morir,¡buitres! ¡carroñeros! ¡no quiero morir!
Han hundido la puerta, oigo los pasos duros de las botas, las ordenes en voz baja coronadas por la cháchara de fondo, el cuchicheo, el murmullo y el hielo me llega al corazón, se recortan las sombras en la claridad de la puerta con unos rayos de luz detrás, en unos segundos me verán
Unos zapatos negros, los veo entre los dedos, miro mas arriba, unos pantalones azul marino, no es lo que yo esperaba, ¿donde están las garras, los pelos y las patas arqueadas? ¡me engañan los ojos! Se disfrazan como lobos con piel de cordero. Bajo las manos y levanto un poco mas los ojos, me encuentro con una camisa azul cielo y una chapa, ¡un policía! Detrás suyo otro, me ayudaran.
_ ¡Estoy aquí! ¡eh! ¿que no me ve?
Algo extraño esta pasando, han entrado seis personas a la sala, pero nadie me mira, es como si yo no estuviera en la habitación, se alborotan alrededor del sofá como gallinas y cacarean, levantan las mantas.
_ Es que no tenéis decencia, ¿Qué hacéis aquí? Dejadme en paz, por favor, por favor…
Me cuelo entre la policía para ver que están mirando, no se si quiero saberlo, hace días que no me siento en el sofá, algo me lo impide; intento apartar a un hombre vestido de negro con pinta de enterrador, ¡que asco! No se da cuenta de mi mano en su espalda…
_ ¿Qué a pasado? Donde estáis…
Otro paréntesis, otro deslizamiento del tiempo, he puesto una mano en un hombro y he despertado no se cuanto tiempo después, la habitación esta medio vacía, solo hay dos personas, una toma notas, no puedo ver bien al otro, está agachado, con una pluma levanta lo que parece una mano, ¡Dios! ¡una mano en mi sofá!
_ ¿Qué está pasando? ¿Qué está pasando?; no lo entiendo, ¿de quien es esta mano?
Arrastro los pies para acercarme un poco más y ver mejor, el corazón me late muy fuerte, la mano no me es desconocida, la he visto a lo largo de muchos años, la conozco tan bien como al resto que la acompañana; un paso más, uno, tan solo uno y lo veré…
_ ¡Nooooooooooo! ¡noooooooooo! ¡noooooooooo!
No es posible, es mi cuerpo, soy yo la que está tumbada en el sofá, son mis ojos los que están cerrados en medio de una cara amarillenta, amortiguada, son mis labios, ahora azulados, crispados, los que miro.
_ ¿Estoy muerta? ¡estoy muerta! ¡estoy muerta!

Un drac al balcó

_ Ostres! altre cop la sabata! la mare no es creurà que ha sigut sense voler.
En Guillem, mira amunt i avall el carrer sota els seus peus, es assegut al balcó amb les cames penjant per entre els barrots, du les mans encara brutes de terra. Si! la sabata es allà, com una taca marró sobre la vorera, aquesta setmana ja van tres cops, la mare s’empiparà molt.
La mare es a dur el dinar al pare que treballa al camp, deixa la porta tancada amb clau, per por de que en Guillem surti i es faci mal a les escales, que son mol estretes i altes.
_ Ves, si la porta fos oberta ... si passés en Marc...
Si passés en Marc li demanaria que li llances la sabata, però es l’hora de dinar i segur que ja son a casa seva.
Fa calor, i en Guillem comença a tenir gana, la mare ja no pot trigar gaire, fa molta estona que ha marxat, però per ell una estona pot ser molt llarga o molt curta, segons el que estigui fent, només te quatre anys. Sempre espera la mare al balcó, es veu tot el carreró i part de la plaça de la font, es mes entretingut i la gent sempre para a parlar amb ell, i si no passa ningú, sempre es deixa veure algun animaló que vola, s’arrossega, o be es deixa atrapar. No es difícil estar entretingut al balcó.
_ Ep! algú gira la cantonada, Ondia! l’home del sac!
En Torrentet, es un pagès esquerp, cara vermell, alt, sempre du un sac penjat a l’esquena, les mares, diuen als nens que son dolents, que vindrà i s’els emportarà; ell sap tot això i fa el seu paper amb els nens, en Guillem l’hi te molta por.
_Ei , noi! es la teva sabata això?
En Guillem te tanta por que les paraules no surten de la seva boca.
_ Potser vols que te la torni? Que no tens llengua ?
Ara no vol contestar, l’hi fa molta vergonya, a mes de tenir por; en Marc, el seu amic, que te set anys, l’hi ha dit que l’home del sac te una basa plena de serps, granotes i d’altres animals esfereïdors i que du als nens dolents a dintre el sac i desprès els llença a la basa; però això no l’hi passarà a ell, no pensa pas parlar amb l’home del sac, no dirà ni una paraula.
_ Noi, si vols la sabata, em tindràs que contestar. No vols?
Be, llavors ja te la tornaré un altre dia, quant no tinguis un nus a la llengua.
_ Ondia! s’emporta la sabata a la butxaca. La mare es a punt de tornar, que faré?

En Guillem esta a punt de plorar, però no ho farà , en Marc l’hi a dit que els nens grans no ploren.
_ Que l’hi explicaré ara a la mare? ja era dolent que em caigués la sabata al carrer, però ara com l’hi explico tot això.
Un raig de sol comença a baixar per la paret i ja toca la finestra del davant, sap que quant arribi al balcó la mare ja serà aquí, ho sap de cada dia.
El carreró es estret i el sol només hi toca al migdia, de vegades a pensat, que les escletxes de la paret d’enfront son com el rellotge de sol de la plaça de l’església, ell no coneix encara les hores, be algunes si, però el sol a la paret li va marcant el temps que la mare passa fora. Ara casi toca la barana del balcó del davant, sembla com si la pintura es tornes nova i fos plata de veritat.
La mare ja arriba, gira la cantonada i aixeca la ma per saludar-lo, el sol l’hi dona de cara i encara no pot veure-l be.
_ Potser serà millor que entri! Pensa en Guillem.
Es senten les passes als graons de l’escala, cada vegada mes a prop; entrarà i mirarà com cada dia si du les dues sabates, la mare ja el coneix, casi cada dia n’hi cau una al carrer.
_ però com explicar-li que ha desaparegut, per que la veritat no l’hi puc dir, no ho entendria, sempre em diu que no he de tenir por d’en Torrentet, ni dir-li home del sac.
_ Guillem! on es la sabata!
La mare sempre crida, pensa ell, les mares no saben parlar normal, sempre ens fan crits.
No tindrà mes remei que pensar ràpid.
_ Se l’ha emportat un drac mare.
_ Que dius, hi ara! et sembla bonic enredar-me com a un a una Xina.
_ Es veritat mare, se l’ha emportat un drac; jo era com cada dia al balcó, de cop i volta per la paret, darrera meu, a pujat un drac petitet, llavors a començat a créixer i s’ha fet gran, i gran i mes gran, i jo tenia molta por; a tret unes ales molt grans i vermelles i el cos era de color blau, tenia unes dents molt llargues i unes urpes de llop,¡ treia foc per els queixals!.
_ Ja! i de la sabata, que m’en dius?
La mare, el mira de reüll, les mans a la cintura, i un somriure molt estrany, un ble de cabell a escapat del passador i l’hi cau per sobre d’un ull, però no sembla molt enfadada.
_ Me l’ha ha tret el drac amb les urpes, llavors ha fet una flamarada de foc per la boca, a obert les ales i a marxat volant cap el cel, a donat voltes i a fet molts dibuixos amb el fum que treia per el nas i desprès a marxat amb la sabata. Tu em creus? oi? mare.
La mare apreta els llavis per no riure, el mira i es fa creus de la seva imaginació.
_ Si fill, et crec, ves a rentar-te les mans que dinarem.
_ Però, i la sabata? que faré sense la sabata?
_ No et preocupis de la sabata, posat les botes i potser el drac la tornarà a deixar al balcó.
Mentre la mare posa el dinar a taula, en Guillem no pot estar-se de sortir al balcó i mirar.
_ Mare! corre vine, mira el drac es al balcó!
La mare surt, una sargantana fuig a corre cuita espantada, per un costat de la paret.
_ Ves corre a dinar, mira tu quin drac!
En Guillem entra al menjador amb el cap baix, la mare el mira i somriu, remena el cap i es fica la ma a la butxaca del vestit, treu la sabata del nen i la deixa al balcó.

Sé de diablos

Maldito diablo burlón, esquivo, que se enreda entre las piernas, que te tira de la falda y se esconde, rápido como el pensamiento, invisible.
Juega al absurdo con dados trucados.
Enreda sabanas.
Se pavonea en sus dominios, cuenta cuentos. Luce brillantes colores de engaño, con una mano enseña uno, esconde la otra. Salta, esquiva, te tumba. Da y quita.

Sentada

Sentada

Que sola se siente la niña
Sentada y quieta
Plomo de sol sobre su cabeza
Sentada y quieta

Que triste se siente esa niña
Sentada y quieta
Sus ojos de luto
Sentada y quieta

Que vacío presiente
Allí sentada y quieta

Diari de l'endemà

Em dic Anna, inicio aquest diari sense saber molt bé perquè, ni si servirà per alguna cosa més que per ser una espurna de foc. No se si serà llegit algun dia, el més segur és que no, però al menys a mi em servirà per traurem de dins una mica de la por que m'envolta en aquests moments.
Pot ser millor que comenci explicant alguns dels fets que estan passant en aquests moments al món. Fa tres dies, per la televisió, van anunciar que un cometa s'acostava a la terra, semblava cosa de pel•lícula, quasi vàrem riure i tot. Els polítics van demanar calma, van explicar que no xocaria contra nosaltres, però que passaria tan a prop que ho semblaria, que el veuríem tan gran com si ens anés a caure al damunt mateix del cap.
La gent va embogir, per primer cop no van creure re del que deien al televisor, no va servir de re demanar calma, ni totes les explicacions dels científics, es van llençar al carrer i ni la policia, ni el toc de queda declarat per l'exercit, han pogut aturar-los.
Les botigues estan arrasades, la gent es mata amb pals, amb ganivets, amb les armes que han pogut obtenir ves a saber com, es igual a tot el món, les imatges que veiem als televisors son esfereïdores.
A mi també, per moments, m'agafen ganes de sortir al carrer a matar algú, però, a qui matar? qui en te la culpa? no serviria de re, morirem tots al final.
Jo tampoc crec que sobrevisqui el món a un cometa i també penso que ens estan enganyant dient que no xocarà contra nosaltres, però em tinc que empassar aquestes paraules i la por, la meva filla mereix morir amb esperança. Ella vol mantenir-se serena per mi, però molts moments també perd la calma, portem tres dies tancades a casa, només mirem el televisor i xerrem del que està passant i al més mínim soroll ens amaguem rera la porta amb uns ganivets de cuina a la mà, han entrat ja a moltes cases i a mort molta gent.
Fem torns per dormir una mica i he pensat en aprofitar mentre ella dorm per escriure, amb la esperança, de que encara que no sobrevisqui cap persona, si el món no queda destruït del tot, es salvin aquestes paraules per un futur, no se quin, ni si les entendran. Els extraterrestres podran traduir el nostre idioma? i si es salva algú, i creix una nova civilització, i troben aquest escrit sabran llegir-lo?
Bé, a que preocupar-me, jo ja no hi seré. Només queden sis dies.
Quan es fa de nit, es veu el cometa, com una nova lluna amb cua, diuen que en dos dies el veurem tan gran i lluminós que ja no tindrem nit, segons els científics, passarà suficientment allunyat com per que no afecti ni tan sols a la nostra lluna, però creuen que hi ha la possibilitat que afecti a les marees, l'exercit està evacuant les costes, porten a la gent cap a l'interior en camions, autobusos i com poden, però hi ha molta gent que es nega a marxar de les seves cases, diuen que no val la pena deixar el que estimen i on han viscut sempre per morir en un altre lloc.
Ens comença a faltar el menjar, estem acabant amb el poc que hi havia a casa i no se que farem quant s'acabi del tot.